domingo, 24 de febrero de 2019

No te encuentro...

No te encuentro
cansado de cada paso que doy
en cada habitación
encerrado sin paredes
no hay manera
de salir de aquí
convencido que estoy
de que ya no es que no pueda
ni menos quiera
sino que se ha roto
la magia del universo privado
que pensaba que mantenía
a flote mi latido
y dejando pasar vidas
confiado en detener el tren
no te encuentro
ni donde tenías que estar
ni donde creí que volverías
desde aquella habitación
encerrado sin paredes
no hay manera
maldita sea
ha zarpado el barco
y he perdido el rumbo
y ahora no hay manera
no te encuentro
desespero
porque me da miedo
un jamás como compañera
mierda de lotería.

Me faltas tú y sin ti...

He encontrado el tiempo
que me mina la moral
cuando rompe los lienzos
donde siempre pinto
tu cuerpo hueco
que dulzura tan amarga
me persigue sin saber
cada vez que salto
el vacío me traga
sin que sea capaz de abrir
las alas que me obligaron
a volar
ayer
antes de que fuera pasado
inventando sitios donde el recreo
no es mas que un cuento
de miles de ellas
en la arena sin huellas
resucitando el mar
para perderme de nuevo
adentro, o afuera
ya no se con que ojos mirar
lo que me queda de horizonte
sin en su línea
no saltan las olas
ni asoma el sol
ni corre la luna.

Me faltas tú, y sin ti, no soy ni la mitad de lo que esperaba ser antes. Me faltas tú, me dejas huérfano de caminos nuevos, y me pierdo en los andados. Me faltas tú y me sobran las tildes, los sujetos y predicados que no son capaces de entenderse para componer lo que antes eran sueños que amaba. Me faltas tú y no so capaz de hacer nada que merezca la pena llamarse a si mismo. Me faltas y no quieres darte cuenta. Me faltas tú y sin ti, no soy. Me faltas tú y sin ti.

Luciérnagas...

Sigo perdido, sigo sin encontrar
del pasado la salida que me ocupe
el presente que no vivo
y arrepentido
me siento perdido
intentando saltar los charcos
de las lágrimas que de pobre
no cesan de hambre
entre la tierra que piso
y el deseo de volar
me encuentro perdido
sin tu mano ni tu cielo
arrinconado el el trastero
de un agujero
no es ni oscuro ni sucio
es vacío
y perdido
no encuentro la salida que me fascina
ni el cuento del conejo
ni la Alicia que me de la vida
dónde diantres quedó
el castillo en el aire
que pintan mis sueños
entre canciones de amores
lesbianos,
alchólicos
a que esperan tus manos
para saltar el vacío que me quema
el alma que en silencio
no resucita
no aprende
no vive
a que esperan tus manos
a tapar la luz
que me ciega y me recuerda
cuánto te echo de menos.