sábado, 30 de agosto de 2014

En una calle....

Aquello que nos acompañaba
solo era el eco
de los pasos que dábamos,
enjaulados entre las paredes
de los vigilantes perennes,
donde habitaban las gentes
que ahora suspiraban entre nieblas
ahogándose en los brazos de Morfeo.

Y mientras,
nosotros dos como chiquillos
corriendo el uno tras el otro,
saltando en los charcos
hasta agotarnos de fuerzas,
tu resoplando apoyada en el muro
la luz de aquella farola,
pálida sin atreverse a pintar
ni las sombras en el suelo
mirarme y reír,
reír y mirarte, jadear,
acercarme a ti despacio y dejarme vencer
caer en tu boca impaciente,
besarnos como adolescentes,
inquietos,
experimentando .

Unas luces en la carretera
circundando siluetas,
quebrando el secreto de nuestras lenguas
y apretarme más a ti,
para que tengas más certeza,
de que este momento es nuestro
y no se puede romper.

Los sonidos agotados
los perfumes envolviéndonos,
nuestras manos imparables,
locos los dos hasta recobrar la cordura,
morderme el labio...
Me empujas, sales corriendo y te paras...
te giras y me miras, caminando hacia atrás...
Sigo tu sombra,
cuánto me gustas,y me gusta verte así.

Me esperas,
llego a tu lado,
nos emparejamos
sincronizamos el caminar,
siento tu mano inocente
rozar la mía
y la mía sincera, tomar la tuya...
Callamos,
y tanto nos decimos callados
que nos miramos,
y en la siguiente farola,
volvemos a pararnos
a conocernos más,
tus manos en mis manos,
te miro mirarme,
te vuelvo a besar.

Ánimo...

Aguanta corazón,
no desesperes
cada historia tiene su momento,
rompe el hastío
vence el miedo y perdura
en la idea del combate,
apasiónate del deseo
bebe de la locura
abarca la nada y conviértelo en todo
no te rindas, no te rindas
avanza, camina, sube colinas
siempre hay rellanos
para tomar aliento,
contento,
insiste,
la vida es fugaz
no seas aun estrella que contemplar
toma un nombre,
una realidad, cree en ella
es tu momento,
esculpe en la esencia
en lo que te convirtió en paciencia
quiebra el silencio con tus latidos
no te venzas, vence
vente y renueva
el sueño de mil noches
arrasa a la razón que mantiene la cordura
locura,
déjate llevar por los pasos
que tu cuerpo reclama
exclama,
piérdete en el deseo apasionado
de volver a querer saltar,
salirte del pecho
al contemplarla,
besarla
olvida que existe el día
corazón,
pinta de nuevo el paisaje
y ámala,
aún cuando no sepa nada
y nada,
en el mar de sus dudas,
reflota el barco hundido que la pesa
en el fondo abisal de la oscuridad,
y escribe en un pergamino,
mi bandera es sincera y tu mi patria,
y a conquistarla vengo, desnudo de alma y cuerpo
pues nada tengo que temer,
ni ocultar,
y lanza con fuerza la botella,
por ella,
que a su playa ha de llegar.

Perseverancia...

Intentar descifrar el mundo
para entender el por qué del momento
es volver loca la razón
de un instante premeditado
no siempre existen consecuencias
que lleven al camino correcto
de lo aceptado
¿qué más da si no consigues una?.

Si lo que sientes es real
vence la ironía de la experiencia
y da el paso, abre la ventana
deja que la luz inunde tu estado
y permite cruzar a la brisa
que remueva tu cabello,
déjame entrar despacio en tu vida,
acomodarme en un rincón donde no te pese
y poder contemplarte,
prometo no molestar,
prometo no hacerte daño,
solo quiero mirar el mar en tus ojos
mecerme con tu sonrisa,
y sentirte cerca, 
apoyada en mi hombro,
donde puedas confiar en mi.

Deja que pueda compartir
instantes fugaces que nacen con premura
e historias aparcadas hace tiempo,
mírame como soy
reconoce el esfuerzo
de saber que mereces la pena,
que sigo aquí decidido
a crear un rascacielos ladrillo a ladrillo,
a quemar el tiempo en las velas
de barcos decididos a atracar
en el puerto de tu costa,
y si fuera menester,
a firmar una ley en mi pecho
que claudique el paisaje
y me obligue a pintarlo cada tarde,
mientras te sonrojas con la puesta de sol.

viernes, 29 de agosto de 2014

Disculpas...

Y de repente, un fundido en negro,
se termina la película sin haber empezado
un mal paso
un error desconcertante,
una confianza tomada traicionada
un no haberse entendido
o haber entendido de más,
sin más,
aunque no hubiera intención,
un final inesperado,
un golpe certero.
No había,
ni siquiera se pretendía
jamás pensé que quebraría
lo que me dabas,
solo expresaba lo que pinto
en cada uno de los cuadros,
con razón argumentada
aquel no te valió,
y dolido me quedo,
por haberte tropezado,
pues las disculpas se quedan cortas,
cuando se trata de magullar
la delicada esencia
de la confianza otorgada.
No me leerás,
pero aquí todo lo escribo,
lo que me haces sentir,
pero de todo lo escrito,
bien sabe el tiempo empleado y vivido
que no había más razón
ni intención condicionada,
que la de hacerme expresar
en este mundo apartado.
De verás siento haber errado,
haber tomado vientos que no soplaban,
y olas que no llegaban,
siento haberte fallado.

lunes, 25 de agosto de 2014

Descanso...

Ven,acércate
desnúdate el alma y vístete
que quiero contarte
que es lo que siento.
Mírame,
no temas nada
solo ven,
acuéstate a mi lado,
respira por un momento
el aire que me da la vida
y cierra los ojos,
escucha mi voz
como te sueño cuando estoy despierto
porque dormido
Morfeo me acuna en fantasías
y se lleva mis cuentos.
Déjame que inhale
el perfume de tu piel,
solo un instante,
para comenzar a amarte otra vez.
Apoya tu rostro en mi pecho
quiero acariciar tus cabellos
abrázame con tus deseos
de no querer salir de mi cama.
Me enamoras la vida
aun callada
porque te tengo bailando
música sensual,
cada línea y cada curva
la geometría de tu ser
la unión de lo cóncavo y lo convexo,
te beso,
tus labios rosados,cálidos
bebo de ti en la fuente de tu boca
y la cordura se evapora
como halos de luz
cada vez que entro en ti,
y si abres los ojos
mírame
quiero reflejarme en ellos
así, tan cerca,
para que veas tu en el espejo
lo que tanto deseo.
No me quieras,
eso, déjaselo a los demás,
conmigo no hay pecado,
ni juicio ni sentencia,
solo relojes de arena fina,
que te invito a voltear.

Fugaces...

-¿Y a la noche que le pides?
-Estrellas
-¿Estrellas?
-Si, estrellas fugaces. Cada estrella que al morir, te regala un destello de luz para que pidas un deseo
-Y,¿ que deseas?
-Besarte
-¿Besarme?
-Si, cada noche, con cada estrella, con cada deseo.
-Bésame...

domingo, 24 de agosto de 2014

Jazz...

Regentaba un club de Jazz,
de maderas caobas
y terciopelos rojos
de humos discretos
y maltas espirituosas.

Siempre perfumada
a tierra mojada y tormentas de verano
femenina y sensual,
de pasos serenos
al ritmo de compases dibujados
un baile orquestado
de miradas intensas.

El tiempo pasaba
entre las cortinas de la siguiente actuación
sin prisas ni pausas
allí no existía
la necesidad de mirar el reloj
se vivía, se volvía a vivir.

De su figura el deseo
de uñas burdeos
en tacones de respeto
aquellas medias de liguero
que vaporaban sueños
de piernas infinitas
y curvas peligrosas.

Adicta a los placeres
de pequeños tesoros
servidos entre velas
en una mesa a contraluz
carmín en la copa de vino
elixir en sus labios prohibidos
de risas entre sonrisas
hasta la siguiente canción.

Si te miraba
te arrepentías de parpadear,
dejaba una nota en tu chaqueta
escrita con pluma de oro
y si la leías
el alma te pedía otro licor
un piano y un saxofón,
cuatro músicos y otro tema,
para poder despejar la mente,
su perfume en tu solapa
tu retina empañada.

Ella,
regentaba un club de Jazz
en los bajos de una calle de Chicago
donde paraban los errantes
a sosegar el espíritu
a golpes de flow y ritmo eterno,
y allí, en la mesa 13
el sombrero a un lado,
el cigarrillo en la mano,
la miraba,
la contemplaba,
esperando a oír que me nombrara
en un susurro delicado
con su mano apoyada en mi hombro
para regalarla flores en partituras
todas las noches que eran de noche.




Déjame...

Déjame ser impaciente
que de paciencia por tus besos
años pasaron
y de querer tenerlos
hasta el sentirlos
noches en vela me acompañaron.

Déjame ser curioso
que de no saber que existías
miles de palabras pasaron
y de no conocerte
hasta conocerte hoy
horas de hablarnos me regalaron

Déjame extrañarte
que de la huella que dejas
recuerdos se construyeron
y de añorarte
hasta echarte de menos
días enteros me sucumbieron.




jueves, 21 de agosto de 2014

Expresome...

Expresome...
porque te leo
te leo,
porque te encuentro
te encuentro,
porque te busco
te busco,
porque me gustas
me gustas ,
porque sientes
sientes,
porque estás viva
vives,
porque eres única
eres,
porque eres tú.



martes, 19 de agosto de 2014

Soñaba...

De fondo, una conversación. Como invitado no esperado, yo y mi mundo. Allí esperando nada, tú. Mis ojos que se elevan por el camino de tu brazo, despacio y van recorriendo tu piel por la ladera, hasta subir al rellano de tu hombro desnudo. Respirar profundo, admirar el paisaje. Seguir ascendiendo hasta llegar a la pared vertical de tu cuello, y al fondo, el bosque de tu cabello. Encontrar tu perfil. Bajar la mirada...

Volver a mirar, ahora enfrentados. Volver a hacer camino con los lentos pasos de mis ojos recorriendo la ruta de tus piernas cruzadas. Encontrar el cruce de tus manos en las rodillas. No saber que dirección tomar. Evitar los caminos señalados, y ascender por las montañas. De nuevo la verticalidad de tu cuello, encontrar la suave media luna de tu barbilla...ver tus ojos mirando a otra parte...deleitarme con ellos, y en un instante, notar como toda la efervescencia de mi cuerpo, el calor y el rubor se vuelcan vertiéndose en mí al girar tu mirada y clavar tus ojos en los míos. Tensión, aguante, tus pupilas dilatadas, mi respiración cortada. Uno, dos, tres....no puedo aguantar esa fuerza de intensidad estelar, caen mis ojos a tus pies.

Volver a mirar, de izquierdas a derechas...encontrar el rellano, encontrar el bosque, encontrar tus ojos clavados en mi...y una leve sonrisa despuntar en tus labios, calmar la timidez a lo desconocido con una lluvia de confianza y comodidad. Sonreírte levemente. Saber que nos hemos fusionado. Saber que puede ser.

Bailar solo en un cuarto de diminuta luz. Sentir frescor en la piel. Inventarte una excusa para ir donde yo estoy. Oír que te excusas, querer adivinar que te acercas a mi. Entras. Tu jersey con las mangas largas recogidas en tu puño. Tu jersey con el hombro desnudo. Tu gesto, apoyada la mano en el quicio de la puerta. Tu mirarme. "Hace frío, ¿no?" como un susurro. "¿Tanto tienes?", como una invitación. "Si, mira, tengo el jersey helado". Acercar tu brazo a mi brazo. "El frío se nota en las mejillas, con las mejillas". Acercar las mejillas, detener el tiempo, notar el candil de tu piel, separarnos muy lentamente, no buscar la recta, sino el ángulo, rozar nuestras párpados antes de que se rocen nuestros labios, rozar los labios, sentir el calor de tu boca, la torpeza del primero, caer en el resorte y acercarnos de nuevo, acertar con el "quiero más" de nuestras mentes. Cerrar el nudo de tus brazos en mi nuca. Correr el de mis brazos en tu cintura. Apretarnos hasta no encontrar espacio para respirar. Apresarme con tus piernas. Sentarte en mis manos. Sin despegarnos, mirarnos. Comernos.

domingo, 17 de agosto de 2014

Cosas bonitas de ti...

La voz que no he escuchado
los ojos que no he visto
la piel que no he tocado
las manos que no he tomado
la serenidad que he disfrutado
la paciencia que me regalas
la entereza de tu juventud
la frescura de tus años vividos
el peso de tu pasado
la visión de tu mundo que has compartido
el meloso tono de tus escritos...

El paso firme que no he seguido
el pecho menudo donde no he dormido
los labios que no he besado
el cuerpo deseado
el deseo inacabado
el cabello que en sueños peino
tus mejillas sonrojadas
tu diversión
tu ironía
los helados,
los grumitos de tu colacao...

El ritmo de tu confianza
el esfuerzo de verla crecer
la intención de avanzar
tus formas educadas
tus locuras que no he reído
la risa de imaginarlas
tu sonrisa disfrutada
tus sueños, tu entrega,tu dedicación,
tus valores
tu respeto encontrado,
tu sentido común,
tu fortaleza...

Tu timidez...
tus despedidas...
tus reencuentros...



sábado, 16 de agosto de 2014

Sabrina...

En el fondo de la nada
donde todo es posible
lo imposible se evapora
entre lluvias verticales de risas
y el momento se consume
implorando tiempo y en el tiempo
el pasado queda oscuro
en la cueva del silencio
de las voces que no hablaron
de los locos cautivados y su razón
ovípara de realidades
solo dice verdades que construyen
rascacielos de mentiras
sosegando campos de heridas
de un presente ofuscado
en adelantarse al futuro.

Y bajo tierra crece el germen
de un hechizo metálico
rayando las paredes negras
de un parto prematuro,
confiado a un nombre
y el hombre,
roto del abrazo ficticio endemoniado
lucha por sobrevivir
en la lucha de ser humano por ser,
a oscuras, tropieza,cae,solloza y lastima
un alma radiante de capacidad
un ente deseoso de vivir
de batallar, de superar los escalones
de la escalera de perdidos que se alza
mantenida por el latido de corazones,
latiendo en equilibrada armonía.

En el fondo de la nada,
me debato entre ser lo que seré
y avanzar, perseguir la gloria de un día en tu mirada,
en el combate de los locos alzar mi corona
de rey destronado de sentido alguno
tan solo por rescatar de tan alta torre
ese tiempo que envejece,
viejo en la retina pero sabio en las manos
aferradas a ideas, convicciones,
al hecho del destino de cruzarse
aun habiendo caminos a millares,
y cuevas mas oscuras que la mía,
o morir, ahogado en la desidia de un no querer ser
lo que ya fui y con rencor me atiza el pasado
con el látigo de las pesadillas vividas.

Pero solo un nombre,
tallado en las espinas de un rosa
crecida en la inexplicable levedad de la fortuna,
aparecido entre millones de palabras,
sin rostro descubierto, sin voz alguna,
rompe el espejo de hielo de la fría morada,
y su presencia, mecida por olas de mares que no tienen playa,
decanta la balanza del progreso,
hace avanzar las columnas de guerreros,
levanta polvaredas temerosas
y predispone al combate
donde un brazo hercúleo iza un estandarte
blanco con un rosetón negro,
y grita ¡¡Sabrina!!.

Un atardecer...

Tejía telares
de hilos dorados con tus cabellos,
un atardecer,
perdiéndose entre mis dedos los ocres,
mecidos entre caricias de seda
al amparo del mar de tus ojos
de serena calma el azul celeste
que me miraba con ternura,
rítmica la canción de mis suspiros
con cada puesta de sol que apagaban tus párpados.

Pintaba bodegones en tu piel,
con los pinceles sinceros de mis manos,
como mensajes secretos en botellas perdidas
para que adivinaras con tu sonrisa
que maravillas veía desde mi acantilado
la brisa de poniente
el salitre de bienvenida.

Abrace todo un mundo
de aguas cálidas,
de montañas y valles,
de verdes bosques,
de caminos, de huellas dejadas,
me asomé a tu mirada,
escuché tus sonidos,
más quise que no hubiera distancia
entre mi piel y tu piel,
me dejé mecer por tu calor
al amparo de tus manos
cuando se apagaba la luz
un atardecer...

De ti...

De palabras escritas hacemos nuestro esfuerzo
del tiempo dedicado
el paso dado
de la historia compartida
quedan a la deriva islas por descubrir

Del susurro que leo de tus manos
la iniciativa
el camino que se allana
en busca del refugio creado en silencio.

De tus ojos que no veo
la mirada esperada
de la timidez de tus párpados
el sueño inacabado,
cada instante respirado juntos
una vela iluminada.

De tu risa que me invento
la calma,
de la pleamar de tu piel
la playa dorada,
del deseo de sumergirme
la esperanza de flotar.

De la distancia existente
al atajo veloz
de tenerte a esperarte
de sentirte a rozarte.

Del aliento invencible del beso pintado,
la fuerza de imaginarlo,
de beberlo
a colmar mi sed
de querer quererlo
a suplicarlo.

De cruzarnos
a cambiar de dirección
de descubrirte, a dedicarte las palabras
de necesitar más de ti,
a vaciarme.

viernes, 8 de agosto de 2014

Puentes de seda...

Empezaba a recorrer
los caminos del puente de seda
que abarcaban tu piel, en mi piel
Y no quise despertar
al intruso de noche cansado
que pretendía explorarte otra vez

No hubo mas razón
tampoco intención
aquellas luces se extinguían
por pura convicción.

El silencio acordonó
las palabras que nunca dijimos
por no romper aquella tregua
pero las ideas de mi voz
y las letras de tu nombre resonando
ya no pude detener el suspiro
que nacía de mi interior.

Cómo no querer interrumpir tu sueño
si de ellos me prendo y no,
no puedo querer evitar,
convertirme en la fugacidad del deseo
del beso que aquellos labios transparentes?
prenden las migajas del mundo fantasioso
equipados con sonrisas livianas,
recorren metros que resbalan en los ayeres,
con tal de seguir dormido en tu mar.

No me faltes si me pierdo
entre los matices vagos de un dos por dos,
si no quiero averiguar
que la suma que restamos
es siempre más que lo que dividimos.
Avanza en la herida cerrando la piel
como pólvora que chirría premurosa.
Sigue, no pretendas escapar del ocaso pintado
en un lienzo marchito escondido
en el fondo de un recio baúl.

Y cómo no zanjar la historia del destino que cruel
ahora nos separa a cañonazos,
que nos trata con severo castigo
de actos cometidos
pagando por las vidas de otros muertos que,
que ya no puedo nombrar.

Más sabe el dueño de este tiempo que en mi vida
no hay más reloj que el que avanza contando las horas
y que de cada una de ellas robo siempre un minuto
para intentar de nuevo cruzar
los caminos del puente de seda
que abarcan tu piel, y mi piel.

Vacío corpóreo...

Si vas a saltar al abismo de mi interior
llévate un candil
porque allí ya no queda luz,
ni siquiera fondo donde pisar,
nada es lo que allí es todo
no hay abismos sin desconocimiento
ni locura sin arrefices afilados
que cortan en jirones la piel
de lo que recubre mi cordura.

Si te puede el espíritu del desconcierto
maquillado de interés gratuito,
y saltas,
no tengas prisas, abandona la idea del retorno prematuro
pues no queda tiempo tampoco que contar
ni segundos, ni menos instantes,
para poder contarlos,
una vez zambullida en la charca oscura
del alma débil, del ocaso olvidado,
aguanta con firmeza
las raíces de tu cordura,
en los espejos de yo mismo que verás
arañados en las paredes del alma quebrada.

Si escuchaste salir del pozo infinito
del oscuro portal de mi cuerpo,
el grito plagiado de la vida,
salta,
con el miedo de haber olvidado
que nunca supiste volar,
y mira con los ojos abiertos
que no verás nada mientras cuentes con respirar
solo caerás
rendida al vacío,
viendo pasar los fantasmas de mis miedos
las palabras de mi orgullo rancio y roto,
y a nada podrás agarrarte,
a nada que es todo,
vago y quebrado,
quizá jamás llegue el momento de parar de caer
entre mis huesos y mi piel.

Peces de ciudad...


Roto...

Roto...
millones de pequeños pedazos de mi
flotan en la nebulosa que impregna este suspiro
ausente,
desespero,
inerte en el silencio provocado por la desidia
una vez más,
impuesta por omisión.
La palabra que se corrompe,
el hecho que la martiriza
y el desconsuelo del caído
que no altera la conciencia del verdugo alimentado
por las injurias de un sistema corrupto.

Y caigo,
hundido en la palabra incomprendida,
en el consuelo que no llega
en la distancia que no se puede salvar.

No tengo más remos que mis manos
agrietadas de la humedad,
de un mar que se me antoja infinito,
y tus lágrimas rompen el dique
esparciendo mis murallas al abismo del "no puedo más"

Y aún así obligarme a elegir,
entre respirar por los dos,
o dejarnos mecer por el infortunio y
abandonar....
abandonar a la deriva este bote
de velas rotas,
de jirones grises y maderos astillados,
que no somos capaces de hacer flotar.

Roto...
esparcido como polvo virulento
que levanta el aire seco del desierto,
de rodillas, suplicando,
no poder vivir de nuevo la oscuridad de un incierto futuro,
sufriendo la tempestad de odio creciente,
de la rabia contenida en el puño cerrado,
el golpe que se ha de dejar evaporar
entre maldigos estériles.
Hincado de rodillas, pesadamente,
el estandarte quebrado, la espada perdida,
desesperado por la impaciencia
del último y certero que no llega
y prolonga la agonía de tener que levantarse.

Donde huir,
o desde donde huir, ya no lo sé,
no tengo norte ni rumbo que encontrar,
todas las estrellas se han fundido en negra brea
en el horizonte basto de mi terrible existencia.

Otra vez interpretar el papel
de la risa mortecina y la ilusión premeditada
a creer en la fortuna de la diosa viciada
en las palabras de aliento sin raíces,
hasta que llega la noche sin sueños,
y empapo el regazo de la madre tierra
en el silencio curvo del abrazo reflexivo,
que más que sosegarme
quisiera me ahorcara,
pero extrañamente,
de todos los sueños no me cumple ninguno,
y me regala diabólicamente,
pesadillas que no he deseado,
alimentándome el alma
con la promesa cierta de que amanecerá de nuevo.



domingo, 3 de agosto de 2014

Llueve...

Una gota,
y la ves caer bella sobre la tierra.
Dos gotas,
ambas relucen y apenas te mojan.
Tres gotas,
sacas tus manos y equivocas la sensación.
Cuatro gotas,
ni siquiera hacen charco.
Cinco gotas,
piensas que habrá más.
Seis gotas,
te cubres el pelo.
Siete gotas,
huele a tierra mojada.
Ocho gotas,
comienza a llover.
Nueve gotas,
se juntan bajo tus pies.
Diez gotas,
ya no dudas, llueve otra vez.

Cientos de pequeñas
que hacen mil pellizcos suaves
tintinean a tu alrededor
salpicando graciosas.

Se juntan para formar
remansos de agua inquieta
cada vez con más frenesí
ahora ya te mojas.

La gota que antes fue
y sincera, sigue siendo bella
miles son ahora las que caen
imposibles de contar.

Ahora que no paran ya
pierden la sutil belleza
el agua por tus mejillas
empapada la ropa.

Entonces sales corriendo
ya no quieres estar
contemplando la maravilla caer
ahora ya te incomoda.

El refugio hueco que te cubre
cubierto del eco de cada gota
sorda que cae, rota que queda,
ya no te mojas.

Cesarán de caer despistadas
la lentitud se hará cargo de todo,
un paso, luego otro,
de nuevo estarás bajo las nubes.

Diez gotas,
ya se agotan.
Nueve gotas,
tu cara descubierta.
Ocho gotas,
andas sobre los charcos.
Siete gotas,
ni siquiera las oyes caer.
Seis gotas,
respiras profundo.
Cinco gotas,
alguna despistada cae en tu mejilla.
Cuatro gotas,
sacas las manos.
Tres gotas,
confirmas tu sensación.
Dos gotas,
salpican tímidas el último charco.
Una gota,
bella fue.
Soy sapiosexual

Volví a pintar...

Se detuvo el tiempo
en el lienzo en blanco que guardaba para ti
encerrado en el viejo estudio
rodeado de pinceles sin color.

Abrí despacio la puerta
su quejido me estremeció
el polvo en el aire
los trapos en el suelo.

Avancé lento, respirando,
dejando a un lado el pasado
levanté la tela del cuadro
que voluptuosa voló.

Allí me senté,
perdida mi mirada en la nada
solo tuve que cerrar los ojos
y te contemplé.

Mi mano diestra serena
volvió a pintar líneas en el océano calmo
el tiempo cansado,
volvió a contar instantes para mi.

Mi mente te imaginaba
conjugando los recuerdos
mi alma te pintaba
tal cual significas.

Nada de lo que no conozco exageraba,
todo lo que ya viví coloreaba,
los trazos certeros, las lineas curvas,
tus rizos indómitos...

Allí con la luz trémula del candil del sol
con el silencio de la quietud
la prisa abandonada en el portal
solo existías tú para mi.

Pinceladas eternas para tus ojos,
la paleta de colores para tu boca
el trapo suave para el camino de tu piel
el suspiro para continuar.

Dejé caer el último pincel,
retrocedí dos pasos, quizá fueron tres,
solo entonces abrí los ojos
y te contemplé.

Después de la danza de mis manos
con las líneas y los colores,
después de haber pintado aquel lienzo
me detuve a mirarte...

Aquél lienzo seguía vacío
aquél blanco era infinito
y sin embargo yo te veía
cálida, sencilla, magníficamente retratada.

Tanto de lo que eres deseo de ti
tanto de lo que soy no merece apenas nada,
pero siempre te encuentro
pintada en el viejo lienzo de mi piel,
en el marchito estudio de brisa caduca
donde imagino los sueños.




sábado, 2 de agosto de 2014

A veces...

A veces cuando me quedo en silencio
pienso que me faltas tú
se me quiebra el alma con tus recuerdos
brotan siempre las lágrimas de la despedida.

Te llamo, insistentemente, callado
mirando a lo más lejos que puedo
tu respiración en mi nunca se evapora
dejándome fría la piel.

A veces ocurre que te echo de menos
cuando todo se vuelve gris
persiguiendo tus pasos muero
y me falta tu luz.

Me falta tu abrazo infinito
que encarcelaba mi cuerpo
ya no tengo tu risa
que encendía la mía.

A veces, también, nunca es a veces
y es siempre y seguido
que tu voz ya no me suena
cantándome tus muecas.

Te sueño corriendo y dibujando
con tus saltos de mariposa
estelas de rojos brillantes
en los charcos de mi vida.

A veces cuando te llamo
A veces me faltas tú
A veces, también,
te sueño...