Lloraba la madrugada cuando encontré a Cupido borracho cómo una cuba en un antro de mala muerte. En el claroscuro de un rincón separado del resto, ahogaba sus penas abrazado a una botella. Volteé una silla y me senté a horcajadas en ella. Perezoso levantó su cabeza y me miró con sus ojos vidriosos, enrojecidos, a punto de estallar. Me vomitó balbuceando un sordo "lo siento". Golpeé con firmeza la mesa y se asustó reincorporándose, dando tumbos, incapaz de centrarse.
- Cabrón! fallaste el tiro! erraste la puta diana ¿en qué narices estabas pensando?. Es tu cometido, tenías que apuntar al corazón, joder, no a la cabeza...
Cupido parecía flotar en el putrefacto ambiente de aquella taberna, sucio y despeinado, con las flechas rotas tiradas por el suelo y el arco destensado.
- Eres incapaz de darte cuenta...todo tu veneno metido en mi sesera, todos los miedos, todos los errores, toda la teoría, todo analizado...me has dejado hueco el corazón, incapaz de conocer el amor...
Pactamos un silencio denso, para hacernos entender... Le miraba con ira y pena, una mezcla de ligera ternura y odio visceral.
- He conocido a alguien...
- ¿Si?
- Si...a una chica...bueno a ella.
-¿Y quieres que yo...?
-No, ¿estás loco?. A ella ya la acertaste en el corazón, ella cree en ti, piensa que eres lo mejor...
-¿Y qué vas a hacer?.- Apenas era capaz de articular las palabras a la vez que permanecer despierto.
-No lo se...¿Qué quieres que haga?. Ahora ya no tengo solución, gracias a ti el amor es razonamiento, es complejidad teórica, no me lo puedo sacar de la cabeza y no me llega al corazón, no se me cierran los ojos para poder disfrutarlo, todo siempre perfectamente analizado, joder. ¿Cómo quieres que me enamore si se lo que hay después?.
-Pero...¿ella te gusta?.
-Si, claro que me gusta, me gusta mucho. Es un ángel, es divertida, risueña, espontanea, inteligente, tiene unos ojos que aventuran sueños y una sonrisa que deleita mi mirada estúpida. Me encanta pasar con ella el tiempo, pero sé que después, ella se merece alguien que no piense como yo, que no tenga la certeza de que esto no dura para siempre y conseguir ser algún día feliz con el tiempo bien invertido...
- De veras que lo siento, no sé que ocurrió, lo tenía todo bajo control y...
- ¿Bajo control?.- Le grité.- No sé en que estarías pensando, pero erraste, erraste, se fue todo a la mierda y ahora no sé qué puedo hacer. Vivo en un estado pseudo-analizado, de confort y bienestar, jamás he sentido las mieles de lo que regalas con tus flechitas y duermo perenne en un sueño mediático y corrupto. Y encima, está esa cruda ética y moral que no hay manera de sacar de la puta cabeza. Me torturo con ello a cada momento que veo que damos un paso para acercarnos. "La vas a cagar" me digo, "vas a hacerla daño" me culpo...
- ¿Por qué no empiezas de nuevo?...quizá de esa manera podrías...
-¿Empezar de nuevo?, ¿ para qué?. Ya sabes las veces que lo he intentado y siempre es lo mismo. Me creo que puedo dejar de pensar y me llevo un par de años, tres a lo sumo en caer de nuevo en el ostracismo cómodo de seguir con una vida plana, porque no me llega para más. Simplemente me dedico a vivir y a pasar los días sin que se me muevan las neuronas. ¿Hay más?. ¿tú tienes más?.
- Bueno, bueno...pero tú ¿también sientes? No todo es culpa mía .- Cupido parecía acorralado y espetaba palabras como gato panza arriba.
-Claro que siento, y mucho. Y disfruto de lo que siento, hasta rozo las caricias del humo que me vendiste, pero eso no es suficiente para ella, ella quiere ser feliz con el amor de su vida, no malgastar un año en un tropiezo como yo, donde sumergirse en los sentimientos y sensaciones no lleva a encontrar una isla donde refugiarse para ser feliz.
Apunté amenazante a Cupido con mi dedo enfurecido
-¿Cómo quieres que yo la explique que solo quiero sentir sin la idea de acaparar su futuro?. La gente cree en el amor, piensa que es eterno, o por lo menos, que ha de durar lo suficiente. Yo sé que para mi, solo son sensaciones que disfruto, y que luego se me evaporan, solo son medias verdades, o trozos de mentiras...yo no tengo esa capacidad, no hay manera de aprender, fallaste la puta flecha, y ahora, estoy condenado a no amar, a no tener cuento de princesas con final feliz, a vivir un anestésico parecido con la realidad...
Me levanté con brusquedad, apartando la silla que cayó al suelo entre los bramidos sordos agonizantes de los efectos del alcohol. Cupido resoplaba. Me dio tanta lástima, su mirada perdida, la suciedad que acusaba, el remordimiento de su conciencia, que di media vuelta y salí de aquel lugar corriendo, con lágrimas en los ojos de la rabia contenida de pensar, que seguramente, más culpa tenía yo de haberme movido que de que él errara el disparo.
Me detuve en seco.
El viento meció las alas de mi abrigo. Las nubes tornaron el cielo de opaco. Miraba al suelo perdido. Cerré los ojos por un instante. Apreté los puños hasta clavar mis uñas en la piel y sangrar.
- No....yo no me moví....maldito Cupido, yo no me moví....¡ Yo no me moviiiiiiiiiii!!!!!!!