domingo, 12 de noviembre de 2017

Desiderata

Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y recuerda que la paz se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios,
pues el mundo está lleno de engaños.
Pero no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe,
hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo,
y en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu
para que te proteja de las adversidades repentinas,
mas no te agotes con pensamientos oscuros,
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina,
sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas,
tienes derecho a existir,
y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de Él,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones,
conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz.

Max Ehrmann

A mi mayor tesoro...

No hace falta que sean palabras
ni siquiera sonrisas o miradas
no es la cercanía ni la distancia
ni las caricias, ni los abrazos
hay dos almas que cruzan siempre juntas
el laberinto de la vida
por mucho que la brisa torne huracán
aun cuando llueve y hace frío
o pesa el calor del verano perdido
almas que nacieron de las gotas de un rocio
al compartir amaneceres
que no separan las tormentas
ni la duda incierta, ni la verdad cruda
dos almas que comparten
pasado, presente y futuro
en el orden que necesiten para creer
que juntas jamás estarán solas
ni a oscuras en la noche aciaga
ni en el miedo del abismo
almas que respiran el mismo aliento
que da la vida a la vida
que beben de un río de agua clara
que solo se encuentra cuando se aman
dos estrellas que no se apagan
viajando entre los astros que ceden
su espacio a la nada
dos héroes que sin poderes
atesoran la fuerza de un ciclón
de las risas que se concedieron
la complicidad de mirarse
y ver el paraíso
dos seres que prenden su luz
del abrazo fraterno.

No hace falta que te diga
que sin palabras me entiendes.
no hace falta que sonrías
que con tu risa vivimos hoy
jamás tu estarás sola mientras yo
jamás estaré solo mientras tú
nunca jamás
ínfima queda la eternidad al lado
del tiempo que nos hemos prometido
en cada hálito de aliento
en el reflejo de la lágrima
en la tibieza de la impronta decidida
respira henchida de orgullo
porque es tu vida lo que defiendes
en cada tropiezo y acierto
y grita
que de rabia y odio también crece el fuego
que atesora lo que tenemos
y cede el pulso al descanso
donde allí estaremos de nuevo
riendo y mirando
cada una de las huellas que en el camino
hemos pintado para aprender
a vivir separados, la vida juntos
juntos y jamás, nunca jamás,
solos...

A mi mayor tesoro, Cristina.

martes, 17 de octubre de 2017

Algún día...

Algún día deberíamos hacernos el amor
desnudar la piel y el alma
y meternos a escondidas bajo las sábanas de la vida
abrazarnos frente a espalda
sintiendo los latidos de los sueños
perderse nuestras manos entre el valle y los llanos
arder el invierno hasta que sea verano
besos en la nuca, aliento húmedo
ni nombres ni pasados
ambos mirando el mar de las pupilas
que recorren el mundo que habitamos
mecer el cómplice baile
de mi barca en tu playa
al antojo de las olas de gemidos sinceros
dejar rienda suelta al esmero
de un pensamiento compartido
bebernos el tiempo entre lenguas y bocas
sudar el cansancio sin esfuerzo
y a la hora de tensar las cuerdas y abrirse el cielo
abrazarnos ahora frente a frente
para grabar en el tiempo a fuego
la cúspide de la historia compartida
la fuerza de nuestros cuerpos vencidos
y el secreto de nuestras mentes encendidas.

sábado, 14 de octubre de 2017

Vivir...

Vagan palabras por mi mente incrédula
hastiada de siempre esperar sentada
a que sucedan los sueños que antes forjaba
excusada la vida por huir 
siempre a la contra del tiempo 
que pasa entre que crezco y me olvido
de que me toca vivir,maldita sea, vivir
anhelos de los días de abril y los soles de junio,
los fríos del invierno que me encienden los miedos
y los ocres otoños que reclaman el viento
una mirada y un susurro
cuánto me cuesta darme la mano
para seguir el camino de mis pasos perdidos
mis pupilas dilatadas con el llanto de una nueva vida
he de empezar a creer
en lo que sea que fuese mi historia
buscar de nuevo el pulso
que diste mucho de ser el eco
recordar mi armadura y a mi caballo
y a aquél que me custodiaba
partir de nuevo a buscar estrellas
con mi barca de madera
y mis remos de esperanza
y vivir, maldita sea, vivir
tejer con el hilo dorado de mi infancia
nuevos propósitos que luzcan
como faroles en la playa
bañarme en mi mar a escondidas delante de todos
para reírme de mi fortuna cada vez que respire
el perfume de mis anhelos
y apaciguar el alma con la sed de unos besos
que nunca se fueron
cuánto de vivir es amarse a solas
cuánto de amar es vivir con el esfuerzo
de compartir la aventura...

jueves, 12 de octubre de 2017

Quién...

Quién en el fondo pierde
cuando los dos se enredan
en buscar razones que huecas de sentido
solo escuchan cuando se gritan
quién da los pasos que se equivocan
cuando los dos caminan de antemano
en direcciones opuestas
al refugio de unas espaldas que ya no soportan
las iras de las miradas
ni la pausa de la desconfianza,
quién acertó primero con la pregunta
que deja sin respuesta al otro
y desata el infierno de verse atrapados
en el pasado que vivió
y lo de menos sea quién de los dos
si las torres mecieron los cimientos
al amparo de vientos huracanados
de falta de palabras y devoción
quién agredió a base de silencios
los gemidos del calor compartido
de la pausa del mundo que conquistaron
en el instante en el que amaron.

Fuera de si...

He visto en tus ojos la luz que en los míos
inunda de sombras mis pasos perdidos
ojalá recordara
que fue de ti.
No entiendo el silencio que callan mis manos
pregunto al destino dónde se han quedado
sueños vividos
cuento de hadas.
Y entre los fríos del invierno
que mecen mis dudas
se ancla el abismo que sufre mi alma
perderte sin encontrarte
no serena la calma
me quiebra la risa
Si puedo pedirte que mires a un lado
entiende que busco tenerte conmigo
si tú no estás
no se avanzar
Pregunto a la vida si estás escondida
o espera que yo me de por vencido
si he de buscarte
que sea para encontrarte.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Mi reino en el mar...

La pausa de silencio entre tanto ruido
el frío del invierno en el desierto
la paz entre las armas que gritan
mi luz en las noches oscuras
mi reino en el mar
mi barca varada
tanto que no tengo nada
nada que a veces se antoja todo
las curvas de tus rectas
la esquina que doblamos
el Madrid que te conté
los sueños que no vivimos
una caricia áspera
en la piel de mis recuerdos perdidos
tanto que quise y nada que amé
el perdón en el olvido
el llanto entre las risas
mi isla desierta llena de gente
el tropiezo en el llano
el momento de sol en la niebla de otoño
canción sin letra
cuento vacío
tu ser en mis manos
mi mundo en tu mirada
la lágrima perdida
echarte de menos tanto que pierdo
el norte sin brújula
el monte sin nieve
el valle sin río
calor en tu fuego
de estatuas de hielo
mi reino en el mar...

No lo olvides...

Todos corremos cuando no nos importa donde llegar
sin pensar que el tiempo es solo un aliado
mientras corre junto a nosotros
y entre miradas y sonrisas
no nos damos cuenta de que se agota
hasta que no hay un mañana
no amanece un nuevo día
y entonces
es cuando lamentamos no haber andado
para hacer más lento el viaje
y poder disfrutar de las vistas
se nos antojan ahora las miradas y las sonrisas
efímeros segundos de horas olvidadas
empezamos a echar de menos
no haber dejado los zapatos en la salida
echar en la mochila
brisas, risas, caricias y secretos
y a plomo cae sobre nosotros
la verdad del tiempo perdido
no hay manera de volver atrás
No lo olvides.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Volver al hogar...

Tú solo dime que es lo que quieres,
si es volver al hogar
aquel en el que años atrás
eras princesa sin reino
rodeada de la corte de trapo
como si fuera el mañana
dime si quieres jugar
con las espigas del trigo que mecía el viento
después de embriagarse del aroma
de la inocencia entre sonrisas
entre los juegos y las carreras
que en los prados compartías
dime, que es lo que quieres,
el azar del columpio en el porche
la madera de las escaleras
el calor de la cocina donde ella
aquella sonrisa y el bizcocho,
eran cómplices de tus travesuras.
Dime, tú, qué es lo que quieres,
si es volver al hogar que años atrás
soportaba los vientos y las tormentas
y guardaba el olor a tierra mojada
junto a los rodeos de los caballos
y la leña cortada,
dime, qué es lo que quieres,
crecer junto al páramo y a escondidas
reír sobre el puente
o caerte al río, saltar, gritar,
retar a la montaña a duplicar
acariciar la tierra
volver al hogar...

martes, 19 de septiembre de 2017

Alexandra es un instante...

Me gustas justo en el instante que compartes conmigo,  apenas cinco segundos, quizás no llegue ni a cuatro, cuando pasas frente a mi, un segundo,en el momento en que la coincidencia nos brinda este portal de conexión,  amparado en el destino, caminas, dos segundos , envuelta en tus cosas, y me miras, tres segundos y te miro, y el mar de tus ojos inunda mi puerto, y me quedo varado, con mi barca quieta y los remos imposibles de bogar, y tímidamente me saludas, cuatro segundos , y ante la belleza que contemplo te devuelvo un saludo estúpido y te pierdes en la mañana, en tu historia,  sin que nada más nos conecte, cuando cizalla el tiempo el quinto de los segundos, o quizás solo fueron cuatro.

Y después nada más que sueños. Jamás pasarán de esos segundos por mucho que desespere en intentar estirarlos para convertirlos en horas. Dos mundos que se cruzan en un parpadeo cuando dos de sus luces coinciden sin pensarlo. Dos vías de tren paralelas. No se nada de ti. No sabes nada de mi. Seguramente,  a los ojos de los demás, ni siquiera pase el tiempo, ni haya mar ni barca que navegar.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Gracias...

Mi vida,
mi aliento,
la suerte de haber nacido para vivir y respirar
toda la luz que acompaña cada amanecer que disfruto
la inmensidad de la oscuridad en las noches en las que camino solo
temor y valor en el mismo espacio
la estúpida destreza de mi tozudez
el error de no quedar satisfecho
la paciencia en tus lágrimas
forjadas en mis gritos ahogados
el silencio regalado
más puedo decir,
la paz de mi guerra más cruenta
aterrado en la trinchera de mi orgullo
la voz del susurro que me rescata
la tormenta de verano con su olor a tierra mojada
los pasos dados, la fortaleza de las huellas dejadas
el calor que calma las manos frías,
aquella misma canción que habla de tu sonrisa
el todo de mi nada
mi compañera.
Quién soy?
Aquel que te perdió cuando ni siquiera te había encontrado
Quién eres?
Aquella que me encontró cuando ni siquiera me sabía perdido.
Qué puedo decir?
Gracias.

Eres tú...

Ella siempre esperó que no sucediera
siempre quiso creer que no pasaría
una leyenda más, una historia sin más
el viento no podría, la lluvia no dejaría
él no se marcharía jamás
pero ahora los ojos de su abuela la miran
desde allá donde nos miran aquellos
que sabían del tiempo y la vida
y ve la verdad en ellos,
ahora que regresa al hogar
y vacío lo encuentra
y aunque corre desesperada al bosque
y grita su nombre hasta agotar el aliento
sabe que se ha cumplido
aquello que era profecía
el resto de la leyenda
lentas las palabras la dormían 
mientras que peinaban sus dedos el cabello.
Él amaneció ese día
con el sol tatuado en la piel quebrada
la fuerza del viento lo levantó
y la lluvia lo desnudó
no miró atrás porque no sentía sus pasos
tampoco hacia delante
porque estaba roto
pero entornar la puerta consiguió
en un suspiro de realidad
dejó caer una flor
que él conservaba 
no sabía desde cuando
ni tampoco por qué 
pues él ya no conocía
pero que allí la posó con la ilusión
de que quizás sonriera
quien la encontrara
un cabello negro, una sonrisa cruzó
el vacío de su mente
hacía años que los recuerdos
ya no le recordaban
y solo como estaba
se perdió en la mañana.
Tantas lágrimas cegaron
los ojos de quien lo buscaba
que sus pies cansados tropezaron
y sentada en el porche al ocaso
descubrió la flor orgullosa
las manos calmaron
el alma se serenó
ahora ella sabía que en el camino
de la mano iban
y que mas adelante él
la esperaría.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Música siempre...

Debería sonar como una melodía
acompasar cada letra usada con una nota prolongada
algunas corcheas para las carreras,
algunos silencios para los silencios...
pero dudo si encontraré notas que digan más
o que me hagan pensar menos
porque parece que los demás son los capaces
y yo solo he de escuchar
si tengo que correr, unas fugas,
si tengo que dormir,
un soneto.
Pero lo que si es cierto
es que cada momento tiene su instante
compuesto entre las lineas fijas
del pentagrama de una vida
que quién no sabe leer no escucha
pero los demás cantamos
a veces incluso al son
de no haber perdido el compás,
y entonces miras a tu lado
y sonríes cuando te invade esa sensación
de no ser el único y no serlo con él
o con ella,
volver a respirar y entonar
la siguiente estrofa
o agilizar los dedos
que están bailando las notas.

Quién dijo que no era el camino...

Quizá no fueron todos
pero bien sabes que lo intentamos
quién dijo que no era el camino?
ambos navegamos y ambos remamos

Si te da por tropezar
niña, probablemente caigas, pero
quién dijo que no era el camino?
ambos vivimos y ambos amamos.

Y cuando pretendas buscar en el pasado
la historia de lo que ya no puedes vivir
recuerda que no pretendimos
llegar hasta el final
solo reíamos, solo cantábamos
canciones que nos hacían vivir.

Entre aquellas montañas verdes
y la caricia del viento en tu pelo
quién dijo que no era el camino?
ambos soñamos, ambos despertamos.

La mañana que me marché
cuantas veces se hizo ocaso
pero, quién dijo que no era el camino?
ambos nos fuimos, ambos sin despedirnos.

Y cuando pretendas buscar el pasado
la historia que ya no recuerdas
vive, pues pretendimos,
llegar juntos al final
ahora ríes sola, ahora cantas sola
canciones que te recuerdan a mi.


Fin.

No hay mucho más que decir. Porque lo dice todo. Es momento de acabar con el tiempo que se ha negado a entenderme como soy. No estoy donde quise estar. No soy quien quise ser. No siento lo que quise sentir. Así que es momento de empezar de nuevo. Prender fuego a la hoguera de lo apilado, y dejar que el fuego purifique toda la existencia. Y que aparezcan cenizas, brasas candentes donde quepa la posibilidad de que el ave fénix que todos llevamos dentro resurja sin piedad, dispuesto a ser más poderoso, y mas certero en su vuelo. Fin. Por eso lo es todo.




domingo, 27 de agosto de 2017

Caminos...

Temo, es cierto,
pero más la certeza que la duda
porque soy consciente de que tengo razón
por mucho que lo disfrace de correcalles
y novelas de esquinas con frío
ella llegará,
en el preciso momento en que no la espere
cuando no me signifiquen las canciones
ni me abstraigan los ocasos
en el momento en que respire sin prisas
y tanto que dude o acierte
no lo podré controlar
los errores serán aciertos
y las películas todas de final feliz
prosas convencidas de versos fugados,
arreglar el armario
empezar a contar los días sin verte
y no se si el fénix que resurja
tendrá a bien recordar estos tiempos
en los que ahora me ahogo
constancia de ello quedan mis lloros
los caminos de rosas siempre, siempre,
ocultan los de espinas,
la certeza o la duda
de en cuál dejas ahora las huellas.

jueves, 24 de agosto de 2017

Debería dormir...

Me canso de esperar tiempo que tengo perdido
me olvido de que la culpa es mía y me inundo
repito los pasos porque sigo creyendo en nada
dormido, ni en sueños consuelo el alma
y me muero despierto si tengo frío
para vencer se inventaron abrazos
los que tenían la suerte de su parte
de anhelos suspiros vengaron los otros
al quedarse huérfanos de fe sin credo
y en la mitad que no forma dos partes
mi niñez me echa la culpa merecida
de no haber sabido ser
ni siquiera me acuerdo de qué
pero herculeo pesa
de eso no tengo duda
ni más que vida en el pantano
donde flotan los cuerpos
ni menos que en el árido
donde mueren

lunes, 21 de agosto de 2017

Tú...

Sin sentido
y consentido
en ese abrazo en el que tus pulmones respiran los míos
y tu lienzo es pintado por las yemas de mis dedos que imaginan
sueños imposibles trazo a trazo
mientras tu boca enreda en la mía tu poesía sincera
ahogada de las ganas que mecen el ritmo
que impone la falta de continuidad de nuestros cuerpos
unidos
en el placer de querer ser placer por vencer el olvido
y perdidos encontrarnos en ese aliento
que siendo último es el primero
del reposo de mi mundo en tu limbo
paraíso escondido a los ojos de los que miraron y vieron
y no anduvieron el camino.

lunes, 14 de agosto de 2017

Tiempo...

Hoy he visto al tiempo pasar
parecía cansado de no poder parar
siempre en la rutina de sus sueños el anhelo
de encontrar un banco donde poder detener
el discurso de sus pasos,
pero el pobre, aún sufriendo,
ha continuado su camino muy a su pesar
murmurando que le esperan en alguna parte
de algún lugar
del que no sabe si viene o va
pero al que ha de llegar
en el momento preciso en el que se agote su pasar.

sábado, 5 de agosto de 2017

Por más que pretendas...

No es que todo tenga su lugar
en el tiempo que tú ocupas
pretendes llenar espacios abarrotados
con sueños caducados
sin ni siquiera pararte a pensar
que no tienes suficiente fuerza moral
para ser deudor de los prestamos
que afloran la moral
que no te engañen con odas
al unicornio equivocado
ni escribas pintando cuadros
de óleos que no existen
que si, que los sueños son libres
pero tu tienes hipotecadas las pesadillas
que cada noche te acompañan cuando te redimes
del día que dejas herido en la antensala del ocaso
tarde para el engaño
demasiada fortuna en construir la mentira
ya puedes andar despacio que a la carrera
tus tropiezos dejan huella
que ni mares embravecidos se atreven a tapar.

Cambia de rumbo...

A los halos de tus pecados encadeno yo
las alas de mis aciertos
a cañonazos derribando
las resacas de las fiestas
que de ellos se perdieron
los nobles que no supieron vestir
de acorde al momento
mas no lamento
que pereza,
ya te lo dije
olvidar que sucedieron
los que sufrieron
y que sigas peleando con ellos
para sacarlos a la luz día si, día también.

Olvida al olvido que por descuido
no pretende otra cosa que el recuerdo
perenne
de seguir mitigando con penas
de índole privada
sucumbir a los encantos del error que supuso
un tropiezo, o quizás dos,
que como todos caemos
y de las heridas esculpimos
tatuajes que nos describen
mas no por ello, ni por mucho menos
has de grabar en la loseta de tu pisada
que aquellos que no fueron aciertos
son la bandera de tu navío
que se convierte en hastío
en algún desnutrido puerto de mar seco.

Mucho tu cuerpo desnudo
mucho de supuesta valentía
confesando tus pecados en pública homilía
pero no te das cuenta de que sigues nadando en ellos
ahogada de tus errores
que tú no haces mas que gritar.

sábado, 8 de julio de 2017

Abordaje...

Ahora que mis naves son abordadas
por las ordas de los miedos
comandados por fantasmas que no existen
combatiendo a sangre contra mis soldados
que ni su valor es moneda de cambio
retenidos en las celdas del castigo
repletos de silencio y pena,
ahora que la distancia hasta el olvido
se ha convertido en el hastío de mi suspiro
donde no llegan mis promesas ni los rescates
que ofrezco por mi mísera alma
también condenada,
ahora que solo entre las ruinas de lo que queda
del saqueo de aquellos que subieron a bordo
con espadas de tropiezos
y cañonazos de errores,
ahora que no hay tesoros ni mapas que los alberguen
apago la vela que me ilumina
porque no me da luz,
así como el silencio no me da la quietud
lo obligado se dispersa y arrasa
y yo ya no me mantengo en pie
a la espera de ser herido
por aquel de los lacayos
que pretenden mi reino.

Hace tiempo que no...

Hace tiempo que no te escribo,
no es que te olvido,
ni siquiera la duda de que pierda de ti
el deseo de contarte,
es que me ocupan mis miedos sueños y errores
a pares y mitades por iguales
que unos días lo son de fuerza y sonrisas
y al otro tormentas de puro granizo
y entre tanto se me vacían los días
y se me llenan las noches y ni pararme me atrevo
por si es darles tregua
a los que ganan cuando no tengo ganas
de seguir combatiendo
por si aliento a los que empañan
el halo de mis sombras quebradas,
y mientras se me pasa la vida
y no te escribo,
pero no te olvido,
es solo que no encuentro mareas
para sacar la barca del puerto
y volver a la brisa que me llevaba
de estrella en estrella
cuando tú navegabas
dejando atrás ocasos ganados para encontrar
amaneceres perlados de luz,
tan solo eso,
que me enfrento a las huellas de los pasos dados
al dolor de los golpes humillados
y entre tanto me cuesta acertar
con las fuerzas de mis soldados
pero no te olvido,
solo es que hace tiempo que no te escribo.

sábado, 10 de junio de 2017

Anhelo...

Lo que daría por crear algo que hiciera que se estremeciera el mundo, que la piel de cualquier ser se erizara, capaz de hacer sentir, lo que daría por ser capaz de crear aquello que desconozco que sea capaz de hacer vivir la vida en el mismo instante en el que se desliza por los dedos y cae al vacío del olvido, aunque quede en el eco del tiempo el sentido de  lo vivido, para ser rescatado una y otra vez como parte de lo que fue. Lo que daría por crear algo que hiciera estremecerse al mundo.

Suplico...

No te avergüences de tus lágrimas, sea cuando sea que brotan, porque forman parte de ti, de lo que eres, de lo que vives, de lo que sufres, de todo aquello que significa tú. No lo olvides. Se trata de vivir, se trata de sentir que uno está vivo, porque vivir sin sentir es como estar varado en una playa ,a la merced de las olas que jamás te sacarán de ella, con su frescor que no te dará tregua, y así no hay manera de sentir la vida, y ésta se escapa cada segundo que respiras.
Y por supuesto no escondas tu risa, por alocada que parezca, por su estruendo que te parezca que irrita, no le des tregua a los miedos para que sucumban a ella, porque tu espíritu libre y feliz es el arma que ellos jamás esperan que arremeta contra su voluntad y así de esa manera, la bondad, la verdad se llena de ti, y así no hay manera alguna de que ellos puedan ni siquiera pensar que tienen una posibilidad de apagar las estrellas que te has ganados con tu esfuerzo, con tu superación. Que no te de miedo acabar con el tiempo que es tu vida, si es para encontrar sonrisas, si es para enjuagar lágrimas.

sábado, 29 de abril de 2017

Empezar de cero...

Empezar de cero. Si. Volver a ese punto en donde se fraccionaron los segundos y las historias tomaron distintas direcciones, justo aquellas que me han llevado a donde estoy ahora y no quiero estar. Tomar el pulso al destino, mirar a los ojos al tiempo y romper la monotonía de un final que no pretendo, ni por asomo, que sea la conclusión de la historia que me toca escribir. Empezar de cero, con todo aquello que acudía a mi mente cuando la vida no era más que tiempo, una inmensidad que no sabía comprender, que no suponía absolutamente nada en el devenir de mi mente. Solo tiempo. Empezar de cero, a construir el mañana que quiero. Empezar de cero, a sentir como deseo, empezar de cero a ser como quiero ser. Y encontrarte. Y encontrarme. En el cero absoluto. Y desde allí empezar de cero.

Y que las aventuras nos sucedan ,antes de vernos, y después de despedirnos, que no cesen de ocurrir los hechos que nos hagan personas, que subamos a cumbres heladas de deseos que perduren en el tiempo que no se nos agota, de cascadas increíbles y desiertos etéreos, de vida, de ganas de vivir y de vivirla. De hacer el bien, de compartir el bien, de sonreír, de llorar, de vivir...de llegar al último aliento con la sonrisa en la cara, la satisfacción en el alma, las historias en las cicatrices de nuestra piel. Empezar de cero, otra vez, allá donde nos toque, perseguir a galope los sueños con la inocencia de un niño, defender los príncipes torpes que caen rendidos a sartenazos por princesas de cabello alborotados, las canciones que nos hacen vibrar, las marionetas que nos embarcan en cuentos de verdades absolutas y bocas abiertas, en las noches de farolas tibias ahuyentando monstruos de debajo de la cama. Empezar de cero. Empezar de cero. ¡Vivir!


domingo, 23 de abril de 2017

San Jorge, San Jordi....

Hoy es el día en el que las historias de caballeros tornan a las memorias de quienes les dieron la vida en cada una de las páginas que narran sus hazañas, el día en el que la muestra de afecto más sencilla recorre miradas y abrazos, besos y sonrisas cómplices todas ellas de un sentimiento en común que se comparte, se disfruta y se revive siempre en agradable comunidad, de uno, de dos o de cientos de ellos. Hoy se regalan sin intenciones más allá de las intenciones, libros de aventuras, de terror, de humor, de sonrisas y de lágrimas, pero libros, letras, cuentos que cuentan rodeados de rosas, rojas, que tildan el color de las aventuras que se prestan para ser compartidas. Hoy se busca a esa persona especial que camina distraída buscando a su persona especial por las calles arteriales de la ciudad romántica, con un libro y una rosa al encuentro de lo que será el momento del día, del Día de San Jordi, o San Jorge, o el Día en el que te regalo una historia y el principio de otra, o la posibilidad de un final feliz y el final de otro. Hoy las calles tienen un olor que se impregna en la memoria de quienes respiran henchidos de felicidad la festividad de una historia de dragones que cayeron a manos de caballeros, a quienes esperaban princesas sin igual, y quienes ayudaron a florecer primaveras de ensueño. A todos ellos, a los grandes por volver a ser pequeños y a los pequeños por no preocuparse de crecer, a los titiriteros con sus marionetas, y a los mimos por sus mudas acciones, a quienes cuidaron de que las rosas crecieran, a los que recuperaron aquella historia que no debía perderse, y la guardaron en papel, a los que se encuentran hoy con la excusa de atreverse, porque son tímidos, y a los que valientes hace tiempo que eligieron, a todos sin excepción de los que recorren el mundo deseando ser caballeros y regalar su historia con su rosa, o damas presurosas a la espera del retorno, o por encima, a las que lucharon contra el dragón para erigirse como ellas, mi más sentida felicitación en el Día de San Jorge, o de San Jordi, de uno que narra, que aprecia las historias de caballeros y princesas, siempre soñando con la rosa que para mi es especial. 

Y en la generalidad de esta particularidad, a ti, de la que desconozco si te regalaron libro y rosa hoy, si fueron varios, o uno especial, por ser como dicen que eres, si hubiera estado cerca de ti, me hubiera encantado, una rosa, rosa, por supuesto pero el libro, quizás, con sus hojas en blanco, para que empezaras de nuevo a escribir una historia digna de ser mencionada en esta grandiosa festividad, y poder, poco a poco recordarla con unas sonrisas, esas miradas y el pasar de más historias como el principio de una de las que merece la pena.

lunes, 27 de marzo de 2017

Buen viaje compañero!!

Vosotros no lo vais a creer, y yo no os lo voy a explicar, pero él, ya ha venido a despedirse porque se va, no se si lejos, o cerca, y no se si mientras que yo no me vaya, el tenga posibilidad de volver. Igual, en alguna ocasión se deja caer como ha hecho hoy, mientras dormíamos los dos, para despedirse, siempre fiel, y cariñoso, dispuesto a lo que sea por unos mimos. No nos hemos dicho nada, es la verdad. Tampoco lo necesitábamos. Creo que es de las pocas almas que no necesita mas que una mirada para entenderlo todo. No he visto miedo en sus ojos. Si ternura, agradecimiento, dicha, y un brillo de tristeza, porque sé que no le apetece irse. Porque el tenía un papel muy importante que ha cumplido a la perfección, pero quería más. Pero no puede ser. Así que así como lo ves, ha recostado su cabeza en mi mano y ha pedido mimos. Y yo, se los he dado por supuesto. Hasta el momento en que se ha disipado, feliz, dispuesto a hacer feliz allá donde le toque viajar. No se cuando emprende el viaje de no volver. Se que ya se ha marchado, que no hay vuelta atrás. Pero sin duda, despedirse estando juntos es siempre mucho mas acogedor que despedirse cuando uno ya no puede decir las cosas, ni sentir el calor del abrazo ni murmurar un "gracias" por todo lo que me has dado.

Yo, desde luego, jamás te olvidaré y tú, seguro, que tampoco lo harás.
Don Prito Corbatobi, alias Tobi, "tobias" para los amigos. Buen viaje


domingo, 26 de marzo de 2017

Siempre Vive...

Nadie es poeta si le falta el verso
como nadie es caminante si no recorre el mundo
ni navegante si mantiene su barca amarrada en puerto.
Pese a los miedos
pese a los temores
dudas, rencores, tropiezos y pocos aciertos,
no queda otra, alma errante,
que seguir al ocaso en su búsqueda constante
del orto perfecto
que decline en un nuevo día
y en el regalo que suponen
las horas bendecidas de vida.
Mas si naciera de entre tinieblas
un sol que no te alumbrara,
al camino has de arrojarte
con la tempestad al acecho
y si las olas asustaran a los marinos
surca sus espumas de soslayo y penetra
en las inmensidades que te esperan
tanto como si sentado esperas a la musa que te inspira
y esta, perezosa, atrevida quedo dormida
tú, compón versos sin temor
que ya se encargará la vida de ordenar la melodía
si es que han de sonar en cantares
al eco de los templos
que las almas errantes como tú
dedicaron al gozo de vivir.

sábado, 25 de marzo de 2017

Aprende a viajar...

Cuanto nos sobra del equipaje que nos echamos a la espalda
cuando no sabemos ni siqiuera el camino que tomamos
ni si habrá fríos o cálidos
inviernos o veranos,
pero nos empecinamos en amontonar maletas
bolsos y mochilas
sin importarnos el peso del total
que sufrimos arrastrando
siempre por la razón más absurda,
siempre por el que pasará,
hasta que agotados en el suelo tirados nuestros sueños
vemos pasar livianos aquellos viajeros
que sonríen,
que disfrutan,
que amanecen con las ganas intactas de volver a ver atardecer,
y nos miran condescendientes
cuando nos acercan algo de agua
para apagar la sed de esa incertidumbre que transportamos
y al verlos marchar de nuevo
sin prisa al encuentro
del futuro que no saben cual es
ni les pesa su conocimiento,
nos levantamos cansados para recoger
todas y cada una de nuestras piedras,
sin aprender,
sin entender,
que el mejor de los viajes es aquel que se vive
sin pensar ni organizar
y del que el alma se nutre para ocupar
las pertenencias que hemos de llevar
que no son mas que los recuerdos
que nos palpitan en nuestro ser
y estas,
caminante,
son etéreas y eternas.

Ni al vencer se derrota...

Abandona las prisas para correr hacia la pausa
sube hacia el cielo para enterrar el infierno
deja que se inunden las tierras secas del hastío
permíteme que abrace la vida desde la muerte
mientras seduce la paz el instante de guerra
que supone cabalgar de nuevo en el viaje
que no me lleva a ninguna parte,
y entre las ordas de enemigos que tientan mi abrazo
mira que fluya la quietud
de mirar de nuevo tus ojos cerrados
y encontrar entre tanta fuerza la delicadeza
de la oscuridad de tu luz
la sed del saciado que se pierde en lo llano
los pasadizos secretos que conoce todo el mundo
y que no llevan a ninguna parte
pues nacen de todas.
Cuánto de la vida pasada
esperando a la vuelta de la esquina
cuánto del silencio ganado a gritos,
qué fue de los que acudían prestos
a la llamada calmada
de los atardeceres de tus dunas
cuando salía el sol que los atormentaba.
De entre los ecos de los que callaron
de la fuerza de los que perdieron
deja que beba de los vinos de las vides podridas
y recupere lo que jamás se perdió
aun a riesgo de no perder nada
ni encontrar tesoro que ya no se haya vendido.
Vence a la derrota
que yo a tu costado perenne aguardo
a salvarte la espalda de aquellos que te quieren
que muertos no quejamos miedos
ni sentimos duelos
y corre cuando hayas conseguido detenerte
que yo te aguardo tranquilo
en el reposo nervioso 
de volver a tenerte en mi vacío.


jueves, 23 de marzo de 2017

Camino equivocado...

Entre buscarte y que pase el tiempo
solo sucede que no te encuentro
y en el tiempo que pasa se acumula el recuerdo
de no ser capaz de avanzar
tarea ardua, mas estéril de por si,
pues lo único que se pierde siempre
es el mismo minuto,
nunca la fantasía de hallarte,
que para poco me vale
más que para alimentar un ego que esta hueco
y unas entrañas que no lo llenan
a sabiendas de que lo que hay arriba
emitió hace ya varios sueños sentencia injusta
de no hallarte en mi camino.

Y sin embargo, regalo segundos al infinito,
como si le hicieran falta
y mientras lastimo mi errante yugo
con la creciente necesidad de tenerte
no hay destino, joder,
que me cruce contigo.

domingo, 19 de marzo de 2017

Flor de Lis...

No hubo, donde debió de haber,
pero que no te confunda la historia
que recuerdo quedó de lo allí vivido
unos por despecho y por demás,
otros que sobrevivieron a la hora
en la que se buscaron culpables de vivir
y traidores a la muerte.
Sereno fue el canto de la rabia que imperaba
en el corazón de los que quedaron
presentes en el proceso de dar por obligada
la callada por respuesta
después de vanagloriar a sus héroes
quejidos de armas oxidadas atrapadas
en los mares que no les dejaron navegar.

Y allá donde queda su recuerdo
donde la memoria se encarga de olvidar el silencio
donde moran las almas de los que dieron sus sueños
por la tierra que tú ahora pisas,
ahora que retumban entre las montañas los ecos de las gaitas
que alzaron la fuerza de los dioses que fueron
aquellos que perecieron,
allí nace una flor de sencillo nombre
y de preciado tesoro,
la flor de Lis,
que es símbolo de una patria y un sentir
que no se puede pisar, que no se puede dañar
porque es el recuerdo de los valientes
que a la cruzada alzaron sus manos
desnudas de armas con las que luchar
mas el coraje fue tal que su fortuna sembró estos grietas
de tanta belleza que del todo es imposible intentar
sentarse al asomo de aquel precipicio y al contemplar
todas y cada unas de tan hermosas flores
no llorar, ni de pena ni tristeza,
sino de tanta grandeza y tanta paz como lograron
uno a uno cada uno de los valientes
que allí cedieron la vida al fin
para lograr la libertad.

sábado, 18 de marzo de 2017

Fuga de Fin...

FUGA DE FIN.
El agua le caía furiosa sobre su cuerpo cansado. El calor que sudaba cada gota se evaporaba con el frío que reinaba en su interior. Sus ojos le devolvían una niebla espesa, los condenó a permanecer cerrados. La cabeza le bailaba de un temor a otro, de una pena a otra, de un escalofrío a otro. Era incapaz de encontrar la quietud necesaria para cerrar el grifo y salir del pequeño receptáculo que era la ducha. Aquellas mamparas de plástico traslucido eran, en ese instante, su fortaleza contra los miedos que le acechaban afuera. Solo mantenía la boca abierta para que entrara aire a bocanadas, tentado de ahogarse con el incesante caer del agua mientras permitía que esta arremetiese contra su apestoso aliento a alcohol. El ritmo constante, sus manos temblorosas apoyadas en los azulejos, la tensión en cada músculo. Aquello era lo más parecido a la antesala del purgatorio donde no tenían cabida sus pecados.
Se vistió con la túnica de agua que le prestaba el momento.
Había encontrado cobijo, como si fuera un conejo asustado perseguido por una reala furiosa y sedienta de sangre. Lentamente, se fue deslizando hasta caer en la porcelana rugosa. Abrazando sus rodillas permaneció allí contando una eternidad, mientras no paraba de llorar. Aquellas lágrimas nacían apátridas al fundirse obligadas con el agua para después, fallecer por el desagüe sin constancia de su existencia. Vio pasar entre la cortina de agua y el vapor, la sombra de sus temores que tropezó con la botella vacía tirada en el suelo. Comprendió que estaba acabado. Su mente, en un arrebato de lucidez inesperado, ordenó las variables y las opciones se agruparon claramente. Entendió que si salía de aquel escondite tenía que enfrentarse a él. Y solo existían dos opciones. Una de ellas ya la había vivido años atrás. Comprendió que era el momento de que la otra, le cobrara el viaje.
Caminó pesadamente, con más miedo que determinación, pero conocedor de que la decisión estaba tomada y que había que hacerle frente. No tenía claro que fuera capaz de conseguirlo, pero decidió no darle esa tregua al momento. Disimularía, pensó. Igual el rencor había desaparecido, o todo había sido un alarde de nefasta imaginación, lustros de diferencias irreconciliables con su mente que en el fondo no habían existido más que en su mundo inventado. Se acercó con mesura, con tiento, como esperando el mordisco de un perro lleno de miedo y rabia. Temeroso de mirarlo, retiró despacio la banqueta roja de la falda de su piano y se sentó. Se tomó un momento sujetando sus manos para evitar que le viera el temblor. Izó la tapa de sus tormentos. Otro momento caducó. Respiró entonces todo lo profundamente que le permitieron sus miedos y puso sus dedos en unas teclas memorizadas en el fondo de su alma, donde hace años sus notas construían sus historias vivaces acerca del amor y del deseo, de la pasión, de la risa, de la vida. Y esperó.
Silencio.
No sucedió nada. Absolutamente nada. ¿O si?
Aquel piano que había sido su confidente, su amigo, su amor escondido, la fuente de la misma inspiración que brotaba a borbotones cuando la jovialidad y la tersura de su piel le hacían gala de miradas lascivas entre los filósofos de la vida que le adulaban, aquel mismo piano que se lo había perdonado todo, la indiferencia de finalizar una pieza aclamada en el tiempo y su falta de tacto a la hora de agradecerle el esfuerzo, que en el declive había seguido sonando de la misma manera, aunque sus dedos caminaran a trompicones entre sus costillas, aunque sus caricias ya no tuvieran el tacto necesario, aquel piano se tornaba ahora caballero enfermo de los males de la mente en el duelo que encarnaban sus furias melódicas y sus sonidos compungidos. Aquel piano, estaba dispuesto a hacerle pagar caro la osadía de no reconocerle su dedicación, la falta de mimos cuando los necesitó y él los regalaba, generoso de ellos, a las damas baratas de alterne en los comercios musicales, su orgullo manifiesto en los grandes conciertos, cuando al finalizarlos, le cerraba su tapa con un portazo de arrogancia que se le clavaba en el alma, apartándolo a un lado en la fama de los aplausos. El mismo que había sido su escalón para progresar, su anhelo para avanzar, para construir su fortaleza entre notas premiadas de antemano por la crítica, su paladín, su defensor, su confesor, su gurú en la encrucijada de ganar la gloria. Aquel mismo piano, tras años de consagración para su beneplácito, había empezado a interpretar su venganza más cruel, su pieza musical más dolorosa, terroríficamente abominable.
Cada nota que él cincelaba con arte en el corazón de su piano, este le contestaba con un silencio absoluto. No es que no sucediera nada. Al contrario. Ocurría todo. El piano estaba componiendo para él todo un concierto magistral, toda una maravillosa obra de arte, el éxtasis del maestro consagrado a la gloria,  pero le castigaba con no poder escucharla, con silencio, con vacío, con abismo, con la sordera del orgullo clavado en sus entrañas. Él tocaba y tocaba, sus manos se deslizaban con los años de la historia en su piel, expertas, concretas, precisas, confiadas de no errar la interpretación que su mente prodigiosa le confeccionaba al momento, pero el piano rencoroso, repleto de rabia contenida, confidente de su degradación como compositor, conocedor de sus secretos de tantos años de represión, le arrebataba la paz que supone escuchar su propia creación, el batir de las alas celestiales en la armonía del contrapunto creado, la tensión resuelta de las cuerdas percutidas, aquel bastión de las últimas corcheas furiosas, los bemoles rígidos, el “increchento” desmesurado…
Volvieron las amargas lágrimas a sus ojos desbordarse en ríos estériles de compasión, cayendo mecidas por los movimientos eléctricos de su cuerpo corrupto al afanarse en tocar más y más teclas, acordes imposibles de la pesadilla que estaba sufriendo. Los dedos le sangraban en la orgía de odio que el piano le restregaba en cada movimiento atacando la siguiente línea del imaginado pentagrama. El silencio era tan inmenso, que ahogaba sus gritos de desesperación como si se tratara de un vacío que lo engullía todo. A su alrededor, su realidad comenzó a transformarse. La luz se volvió oscuridad. El tacto, insustancial. El olor, en hedor de ciénagas repletas de fantasmas. El calor, frío extremo.
El tiempo se detuvo de repente en un sostenido interminable, los garfios de sus manos extendidos entre la malla de las teclas del piano, la cabeza atrás, el aliento ahogado, los músculos aún más tensos, a punto de resquebrajar la piel podrida de su cuerpo desnudo, su mente precipitándose por el abismo del acantilado persiguiendo el sonido inexistente, buscando el último aliento que le exculpe de la condena a la perpetua muerte, rogando un instante de súplica, arrastrado en el fango, cobarde, de rodillas, implorando el perdón personificado en el sonido concreto del alma roja de la sangre que impregnaban las notas del acorde final donde se hallaba varado y que amenazaba como guillotina presta al delirio del populacho congregado en la plaza.
Solo entonces, sucedió. Jadeaba extremadamente agotado.
De entre toda la nada que giraba a su alrededor, de entre todo el silencio que le quemaba las entrañas, sonó. Suave, extraño, pero contundente. Un simple arpegio básico de tres notas, de inocencia infantil, de juego más que de composición, de involuntario más que de estudio. La misma muerte que entre risotadas tocaba a su lado las teclas que él iba dejando usadas, había decidido mofarse de él de esa manera, cómplice de aquel piano que la había conjurado. Un arpegio de tres notas que sonó en una cadencia ligera, una vez, dos veces, tres veces llegó a contar. Su cuerpo se quebró. Toda la energía mantenida cedió a la fatiga mientras aquellas notas mecían una tibia luz a lo lejos que aprendía a ser recuerdo de lo compartido en los escenarios, solapada en el eco de un aplauso que a falta de ser sonoro, brillaba. En ese momento comprendió, ahora que ya no había posibilidad de enmendar los actos, justo entonces comprendió. “Es mi  castigo”, pensó, como la maleta que uno carga pesadamente llena de ropa, cuando va desnudo para el viaje a lo eterno.
La última lección había sido determinante. Necesaria. Sublime, acordó. Pesadamente descansó sus dedos magullados sobre la tapa de madera y con ternura, disciplinado, cerró con suavidad el alma del piano, inclinando levemente la cabeza en señal de profundo respeto. Cedió el sudor y la rabia de la interpretación al frío como muestra de gratitud. Juntó las manos en su pecho, cobijando los últimos latidos de su corazón que le marcaban un tempo “grave”. Dejó de tener miedo. Y comenzó a escuchar, de nuevo, todas y cada una de las notas que lo habían envenenado. Aquella maravillosa manera de introducir la pieza, acordes silábicos ejecutados con maestría, interpretados con juicio… Estaba seguro de que sonreía, pero, inconscientemente, ¿tarareaba?
No.

Moría.  

domingo, 12 de marzo de 2017

Regreso...

En el fondo lo único que importa es cómo me miras,
y si mirándome
ves lo importante que es que tus ojos miren lo que los míos no se cansan de mirar,
y si miramos,
los dos,
juntos y a la vez lo que no miran los demás
seguro estaré de que quiero mirar y te miro, mirarme como solo tú sabes mirar.

Y lo que veo, que grande es.
Y lo que ves, que grande es.

Y al mundo que le den con sus diablos,
y los miedos que se encierren en las cuevas
de donde no salen los que no tienen valor para afrontar el regalo del destino,
del cruce de caminos.

Y a la vida que no me falte,
que la quiero toda para vivirla contigo.

Y a la muerte que no me espere,
que yo ya no puedo morir
porque tu luz ya me venció
y en esta gracia es imposible hallar final.

Y a tu risa,
que me haga bailar con tu brisa
y a tu abrazo que me haga preso
en mi condenada libertad.



domingo, 5 de marzo de 2017

Vive...

Acabo de darme cuenta de que no se trata de avanzar en lo que ya uno ha vivido sino de volver a empezar a vivir sin el rescoldo de lo pasado. No vale de nada intentar saltar de nuevo el charco donde tropezamos pensando que en él caímos. Hay que afrontar de nuevo ese salto como si nunca hubiéramos intentando saltarlo, ni hubiésemos fallado en el intento. Porque si cambiamos la ilusión de intentarlo por vez primera por el miedo al fracaso experimentado tras no conseguirlo perderemos por partida doble. Uno, porque restarle la ilusión a un momento tan fantástico como es el de intentar algo nuevo es partir de una base sin euforia, sin intensidad, sin excitación, donde el listón del reto estando alto, nos alienta, nos empuja. Dos, porque sumarle la tristeza del fracaso, o la pesadumbre de no haberlo logrado es colgar un lastre que pesa demasiado y que impide soñar.

Si vas a intentar algo por segunda vez, sea lo que sea, olvídate de que hubo una vez que lo intentaste y no lo lograste. Sobre todo, si lo que vas a intentar es vivir.

Libertad...

Me dejé llevar por la melodía que rompía la noche
entre la cortina de lluvia que borraba mis lágrimas
herido de muerte en el pasado corrupto,
perdido.
Los miedos convertidos en decisiones incorrectas
lo correcto guardado en un baúl del que no tengo llave
y mientras no cesaba de perseguirme tu voz
anclada en un susurro atormentado
pidiendo a gritos que no me fuera.

Pero me marché.

Tan lejos que no recuerdo cómo volver
tan dispuesto que no quiero estar
en la misma playa donde naufragué,
pero presto a embarcarme de nuevo
sin rumbo ni estela
tan solo con la idea de encontrar
una isla única en la inmensidad de todos los mares
donde pueda acostarme al calor de un nuevo sol
que calme mi frío y mis miedos espante.

Y a esa vida llamarla libertad
y encadenarme a ella.

sábado, 4 de febrero de 2017

Aún si muero, allá donde repare mi alma y prepare el viaje...

No conozco más reino que el que alberga tu corazón. No hay más fronteras que las de tu piel, ni mayor ejercito que las defienda que mis manos. Jamás mis ojos miraron amaneceres más absolutos que los que me brindan tus parpados cuando despiertas de tus sueños si duermes a mi lado. Ni me perdí en ellos con más deseo que cuando lo hago persiguiendo la luna de tu mirada. No tengo mayor razón que tu palabra, ni decaigo en el empeño de tu fortaleza cuando respiras. Mi mejor himno es tu voz, mi única pretensión escucharla cuando me cuentas. Solo concibo vivir si es porque tú me amas.

            Contra los miedos desato mi ira, afronto las tormentas con el coraje que me sustenta en las noches en las que me tirito de frío lejos de tu refugio. Es de esta manera como vivo. Caminando por los bosques entre la naturaleza de tu cabello, cabalgando por las llanuras de tu espalda con la escolta de mis dedos abriendo veredas nuevas cada día, aún pisando las huellas de ayer. Porque soy amado. Porque comparto todas y cada una de las veces que me pintas en tus ojos, con el agua de tus lágrimas, de colores de sonrisas y canciones, que nos transportan de nuevo a casa. Porque mis muros son de seda blanca que imagina tu luz, porque tu abrazo me aferra a la vida cuando temo, disipando el frío de los eclipses de sol.

Eres la tinta que pinta el tatuaje de mi piel donde eres reina, el viento de tu aliento que envalentona mi barca en el mar que surcan mis fantasías. Todos lo intentaron, pero nadie me contó la verdad, la realidad que significa bailar con el cielo estrellado al son de esas músicas de tu pueblo libre. Y ya nunca podré olvidarte.

Aún si muero, allá donde repare mi alma y prepare el viaje, allí también tú serás quien busque a mi lado. Y aprenderé de nuevo a amarte. Aunque tenga que nacer mil veces en mil años. No hallaré mayor gloria que en tu patria, ni perderé el empeño en conquistar de nuevo tu reino. Forjaré un anillo con mi sangre y postraré mi cuerpo liberado de la armadura de mis batallas para volver a suplicar la paz que emana de tu silencio. El calor de tu caricia. Los eslabones de la cadena que es tu nombre y que me hace libre.

A quién tenga la osadía de contravenir mis palabras, de enfrentarse a mis razones, de dudar de mi juramento, que grabe en sus miedos que te amo por encima de todo. No hay tiempo que sea capaz de diezmar. No hay fuerza que sea capaz de romper. 

sábado, 21 de enero de 2017

Dejó de escucharme...

Dejó de escucharme. Ni siquiera recuerdo cuanto tiempo hace de eso. Simplemente sucedió. Sin avisar. Sin más. Y sin embargo yo nunca dejé de hablarle. Y recuerdo perfectamente cuando tomé la decisión de no hacerlo jamás. Lo de menos era que me escuchara. O que no pudiera oírme. Bastaba que ella estuviera ahí. Y estaba. Sentada o de pie, mirando por la venta su mundo imaginado. Despierta o dormida, soñando sus historias de princesas. Aunque siempre sola en nuestra convivencia. Porque yo, ya no era estrella de su cielo, ni grito de su enojo. Yo, ya no, ni siquiera lágrima de su tristeza o sonrisa tibia de su recuerdo olvidado. Pero allí estábamos, dos que fueron uno que ahora, son unos luchando por mantener el par unido hasta que la última de las posibilidades se esfume. Y solo uno de nosotros consciente de que aquella, se evapora lentamente en silencio, detrás de nosotros paciente, simplemente dejando que el tiempo se agote, con calma y resignación. En el fondo la paz que cubre su velo de ignorancia es la pesada roca que pende de mi cuello y me ahoga, y a la vez me exhorta para que culmine todas mis palabras en sonrisas, sea capaz de triunfar contra los fríos que me abordan a escondidas detrás de la puerta del cuarto donde nos juramos amor. Amor. Amor. Que grande resuena en el eco de mis años pasados. Que grande. Amor. Tanto amarnos. Tanto entregado. Tanto rendido. Tanto, grande, amor. Como no voy a extrañarte ahora que te tengo en vida frente a mi, y ni siquiera soy parte de tu paisaje. Como no agradecer a la vida que me diera la oportunidad de cruzar tu camino frente al mío, cada instante vivido hasta llegar a este puerto donde tu barco se mece por la inercia de respirar aunque ya no navega, pero donde dentro sigo encontrando el calor que calma mi vida.


Dejó de escucharme, si. Pero no dejó de amarme. De eso estoy seguro. Porque sigue siendo el motor de mi despertar, mi razón de recoger en silencio los pedazos del vaso que tira perdida, mi esfuerzo por las tardes cuando me sufren mis miedos, mi tesón cuando su mirada es de ira y confusión después de todo lo vivido. Dejo de escucharme, si. Pero yo no dejaré de hablarle mientras sea capaz de articular con mi aliento una sola de las palabras que construyeron nuestro hogar, que edificaron nuestras promesas. Sigue siendo mi compás cuando bailamos a escondidas, mi canción preferida, mi vida. Tanto, grande, Amor.

Miedo...

Miedo.
Esa es la verdad. Eso es lo que siento. Miedo.
Porque se me escapa el tiempo entre mis dedos y no soy capaz de encontrar mi historia. A encontrar mis historias narradas por otros. A quedarme sin finales felices. Miedo. A que llegue el momento en el que empiezan los dolores que no tienen cura. A que no sea capaz de entenderme sin juzgarme culpable. Miedo a no conseguirlo. A no lograr hacer realidad mis sueños. A no encontrarme con esa mirada que anhelo. A que todo haya sucedido. Miedo de no tener una oportunidad de veras. De no haberla merecido. Miedo.

Miedo a no poder vivir aquello que mueve montañas, aquello que merece sacrificios. A no ser digno de las lágrimas que reclaman abrazos, a los gritos en silencio. Miedo a volver a no entenderme. A imaginarme lo que siento para no sentirme solo. Para engañar. Para no dormir solo. ¿Qué más da?. Miedo a perderte sin tenerte. Y verdadero temor a no estar a la altura. A luchar, a enfrentarme al miedo.

Carlos Rivera - ¿Cómo Pagarte? (Official Video)

A los que se lo ganaron, mi más sincero respeto