sábado, 9 de septiembre de 2017

Eres tú...

Ella siempre esperó que no sucediera
siempre quiso creer que no pasaría
una leyenda más, una historia sin más
el viento no podría, la lluvia no dejaría
él no se marcharía jamás
pero ahora los ojos de su abuela la miran
desde allá donde nos miran aquellos
que sabían del tiempo y la vida
y ve la verdad en ellos,
ahora que regresa al hogar
y vacío lo encuentra
y aunque corre desesperada al bosque
y grita su nombre hasta agotar el aliento
sabe que se ha cumplido
aquello que era profecía
el resto de la leyenda
lentas las palabras la dormían 
mientras que peinaban sus dedos el cabello.
Él amaneció ese día
con el sol tatuado en la piel quebrada
la fuerza del viento lo levantó
y la lluvia lo desnudó
no miró atrás porque no sentía sus pasos
tampoco hacia delante
porque estaba roto
pero entornar la puerta consiguió
en un suspiro de realidad
dejó caer una flor
que él conservaba 
no sabía desde cuando
ni tampoco por qué 
pues él ya no conocía
pero que allí la posó con la ilusión
de que quizás sonriera
quien la encontrara
un cabello negro, una sonrisa cruzó
el vacío de su mente
hacía años que los recuerdos
ya no le recordaban
y solo como estaba
se perdió en la mañana.
Tantas lágrimas cegaron
los ojos de quien lo buscaba
que sus pies cansados tropezaron
y sentada en el porche al ocaso
descubrió la flor orgullosa
las manos calmaron
el alma se serenó
ahora ella sabía que en el camino
de la mano iban
y que mas adelante él
la esperaría.

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