Hoy te vi,
inerte en una esquina de la vida
al resguardo del frío de ese día
de nublados cielos en Madrid.
Y al intentar vencer mi timidez
tropecé con tu sonrisa
que amable sugería, ve sin prisas,
empieza a oscurecer.
Al besarte alimentaste
con el licor de tu boca
la oscuridad que ahora me toca
compartir con mi desdicha,
de sombras anaranjadas
recordarte y no tocarte,
teniendo tu mirada en mi retina
y tu sabor en mi boca.
Hoy te vi,
inerte en una esquina de la vida
al resguardo del frío de ese día
de nublados cielos en Madrid.
Del deseo de ese beso
prende mi mirada y quiero
beber del río del que muero,
caricias me tientan y de nuevo quiero
no tener prisa,volvió a oscurecer.
El escalón que subo,ya no tropiezo
mi memoria lo ha guardado
para enjuagar el aliento de saberme conquistado.
Hoy te vi,
inerte en una esquina de la vida
al resguardo del frío de ese día
de nublados cielos en Madrid.
Quererte puedo,
amarte deseo,
y de haberte amado, desearte también puedo
y entonces
inerte la vida se va tras la esquina
cálido deja aquel día,
de recorer tu cuerpo a escondidas,
de tenerte en el alma mía...
Hoy no te vi,
la esquina ya no existía,
el frío no era del día, anochecía,
pero tu sonrisa sentí...enorme,lucía.
martes, 31 de julio de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
Temí y de mi sombra, también temí...
La sentí tan fría...no imaginaba que el momento llegaría,no acompañaba los pasos que dabamos...ni el descanso que nos proporcionaba el encontrarnos...ni siquiera los silencios disfrutados habían atemorizado la realidad compartida, es más, parecían sedosos y calidos y la hacían más interesante, y sin embargo, la sentí tan fría...
Tanto como no podia entender...perfectamente hundida en el centro, paralizando el latido y sangrando el contenido...su aliento a mi espalda, su viento a la contra, como el mejor de los depredadores...sus jirones de ropa balancearse ante la huida de mi mirada perdida en el oscuro infinito de su capucha prendida y el esfuerzo de su última acometida por deslizar el acero gélido por mi alma...hasta la cruz de su empuñadura.
¿A que venía que aquel que me sabía suyo, complice de un tiempo atrás detenido, decidiera tomarse la justicia por su mano a sabiendas de que es suya de por vida y de por muerte?...no era el momento, no, me lo debía, ahora que reía no debería haber decidido cobrar su presa, pero el frío abarcaba todo mi ser, estaba allí, preso de su espada clavada y antes de dejar que se fundieran mis latidos con el oscuro misterio de la noche predecida...deslizo lentamente el acero quebrando mi grito mudo, quemando con su frío mi vida, inundando mis pulmones de aire putrefacto, pero aire...aire que me permitía respirar... y respiro...si...de nuevo....estoy vivo...y él, inmovil en la retaguardia no se ha movido, ni me mira, cabizbajo con su túnica y su acero impoluto a su diestra...dormido tanto como lo estaba yo...
Resuenan palabras en ecos que no consigo detener en mi cabeza dolorida, pero son muchas, demasiadas, se que están habladas y dedicadas, sin más ánimo que intentar doblegar las pisadas de la senda trazada, que son inertes si escuchadas no son trasnformadas en aliento, en deseo de ver otro amanecer y sin embargo, tengo la extraña sensación de que alimentan a mi sombra, la confieren fiereza y poder sobre mi, sobre mi tiempo...
...y sin embargo están ahí, cuando no debieran estarlo, cuando solamente debieran romper la rutina del paso la compañía del silencio labrado o a lo sumo, la discusión alegre de puntos de vista distintos de cuestiones distintas que incluso de lejos atañen nuestro paseo. Empeñado en ver gris el blanco vestido que os cubre cuando ambos sabemos que el negro os sienta tan bien, aunque no sepais aún lucirlo. No soy sastre por mas que me empeñe en coser y mis puntadas no son las más acertadas.Pero crecen, no se cómo doblegarlas, pues son sinceras, son sentidas...son...son...Me invade el temor enorme de haber conocido cuando ya no queda nadie a quien deba conocer y mis referencias en el papel, empapadas ya del sudor de los tiempos vividos, han construido ilegibles triunfos...quizás aun siendo ya no sean y me sobre tanto "son"...
Ya no soy ni guerrero, sombra, tu bien lo sabes, y me auyentas la vida con mis propios miedos..en el fondo, me miras siempre dispuesto a lanzarme tu acero...pero me das tregua para tu propio beneficio.
Tanto como no podia entender...perfectamente hundida en el centro, paralizando el latido y sangrando el contenido...su aliento a mi espalda, su viento a la contra, como el mejor de los depredadores...sus jirones de ropa balancearse ante la huida de mi mirada perdida en el oscuro infinito de su capucha prendida y el esfuerzo de su última acometida por deslizar el acero gélido por mi alma...hasta la cruz de su empuñadura.
¿A que venía que aquel que me sabía suyo, complice de un tiempo atrás detenido, decidiera tomarse la justicia por su mano a sabiendas de que es suya de por vida y de por muerte?...no era el momento, no, me lo debía, ahora que reía no debería haber decidido cobrar su presa, pero el frío abarcaba todo mi ser, estaba allí, preso de su espada clavada y antes de dejar que se fundieran mis latidos con el oscuro misterio de la noche predecida...deslizo lentamente el acero quebrando mi grito mudo, quemando con su frío mi vida, inundando mis pulmones de aire putrefacto, pero aire...aire que me permitía respirar... y respiro...si...de nuevo....estoy vivo...y él, inmovil en la retaguardia no se ha movido, ni me mira, cabizbajo con su túnica y su acero impoluto a su diestra...dormido tanto como lo estaba yo...
Resuenan palabras en ecos que no consigo detener en mi cabeza dolorida, pero son muchas, demasiadas, se que están habladas y dedicadas, sin más ánimo que intentar doblegar las pisadas de la senda trazada, que son inertes si escuchadas no son trasnformadas en aliento, en deseo de ver otro amanecer y sin embargo, tengo la extraña sensación de que alimentan a mi sombra, la confieren fiereza y poder sobre mi, sobre mi tiempo...
...y sin embargo están ahí, cuando no debieran estarlo, cuando solamente debieran romper la rutina del paso la compañía del silencio labrado o a lo sumo, la discusión alegre de puntos de vista distintos de cuestiones distintas que incluso de lejos atañen nuestro paseo. Empeñado en ver gris el blanco vestido que os cubre cuando ambos sabemos que el negro os sienta tan bien, aunque no sepais aún lucirlo. No soy sastre por mas que me empeñe en coser y mis puntadas no son las más acertadas.Pero crecen, no se cómo doblegarlas, pues son sinceras, son sentidas...son...son...Me invade el temor enorme de haber conocido cuando ya no queda nadie a quien deba conocer y mis referencias en el papel, empapadas ya del sudor de los tiempos vividos, han construido ilegibles triunfos...quizás aun siendo ya no sean y me sobre tanto "son"...
Ya no soy ni guerrero, sombra, tu bien lo sabes, y me auyentas la vida con mis propios miedos..en el fondo, me miras siempre dispuesto a lanzarme tu acero...pero me das tregua para tu propio beneficio.
jueves, 19 de julio de 2012
Erré...y cuanto de hombre me hizo errar
No acaba de salir el sol cuando los relinchos de mi montura me desprendieron del abismo de los sueños olvidados, siendo muy poco conscientes que me arrojaban de nuevo a la vida y al camino que debía seguir...en un instante todas las luces me abordaron, y temeroso, esperé un frio invernal, pero no...el ambiente calido de un verano contundente me daba la bienvenida...pensé si hubiera estado durmiendo tanto como para olvidar vivir el invierno...o es que realmente, mi mente empezaba a ser conciente de que tocaba vivir, lo que toca vivir...
El rumor del rio constante, la frescura de su agua, la caza de la noche anterior..sentado en la orilla observaba mi reflejo perpetuo y hoy le daba mas certeza a mi mirada que a mi mente herida y trastornada...y hasta me hacia sonreir ver como se tiraba el agua por sus retales y cascabeaba de nuevo al suelo por entre sus huesos...casi que me hacia reir mas que sonreir, juraría...
El camino entre los pinos, sombrillas del sol que de justicia caía, era agradable...por un momento pensé en intentar forzar una conversación con el silencio de mi retaguardia, pero sería intentar rizar el rizo, y no me dió un buen augurio...sería como entregar a mi locura mis pocas cábalas...
Mi mente ya apenas recordaba los episodios vividos, archivados a drede en lo más hondo, una vez exprimidas sus consecuencias...y mi mirada al frente era firme...hasta que una brisa suave meció la flora del paisaje y de entre mi hombrera el destello del pañuelo negro que me había regalado me dilató las pupilas...y detuvo mi paso.
De repente el conocimiento de lo expresado se desvaneció...justo en ese instante apareció su montura frente a mi...esbelta, perfectamente idílica, tal como la recordé obligado...y tras de ella mi Señora...aquella que había quedado atras en la encrucijada de caminos, aún mas idílica, bella y serena, grande y poderosa...y entonces entendí...entendí como mi espada se desvanecía, el por qué del invierno no vivido...giré presuroso mi rostro y mi armadura caía a la vez que se elevaba en polvo hacia los pinos...
-"¿Caminamos?".-me susurro. No cabía en mi, de verla de nuevo sonreir y ver su sonrisa...y con cierta incredulidad buscaba a su sequito por los alrededores...pero no había nadie más..."Pero yo, mi Señora, pensé que me habíais empujado a ser de nuevo un guardian que ya había enterrado...".- gemí para mis adentros...en el mismo instante en que ella y su mirada triste, el mismo instante en que su perfume me envolvía y su voz construía y mi mente entendía..."Quiero saber de ti, incluso mas que tú de mi, sin que ambos pretendamos buscar en la pregunta la esencia de la respuesta y con la venébola intención que del silencio mismo salgan las palabras hiladas que construyan pensamientos y razones y si el camino es camino, intentémos ver si somos capaces de dar un paso juntos, sin pensar en si son muchos los que daremos, o pocos...compartamos silencios y palabras, démonos un voto de confianza de igual a igual y olvidándonos del resto del universo, corramos sobre las aguas del río, disfrutemos una puesta de sol, o simplemente ,de una suave melodía".
Me di cuenta de mi error...de que mi posición no me permitiría jamás entender la suya si no era capaz de no estar en mi posición y que la defensa que me otorgaba ser su guardian nada tenía que ver con guardarla...que se trataba de no intentar que mi reverencia fuera la suya ni que su condescendencia con mi empleo fuera la mía con el suyo...no se trataba de blandir la espada y defender su trono, ni mucho menos apostillar a su rey...y como los miedos del pasado, habían podido conmigo, despúes de aclamar sus capacidades y entendederas...Todo era mucho mas sencillo...todo es mucho mas sencillo...simplemente es el hoy,sin el mañana, el suyo y el mio, y disfrutar de la sincera presencia de su vida en la mía, cuando aparezca...y sentar mi alma en la suya, cuando descanse. Solo encontrar esa luz.
Miré hacia atrás...en la estela de nuestras pisadas estaba mi reflejo...preplejo...la duda asida en su mirada, la mueca de su sonrisa torcida...caminaba,si, pero su paso no era ya tan decidido...se que no descansaría en el empeño, sabe que le pertenezco pero ha entendido que aún queda trecho por recorrer...muy en el fondo, en sus ojos, le reconozco un brillo...su fortaleza es inconmensurable y él lo sabe.
El rumor del rio constante, la frescura de su agua, la caza de la noche anterior..sentado en la orilla observaba mi reflejo perpetuo y hoy le daba mas certeza a mi mirada que a mi mente herida y trastornada...y hasta me hacia sonreir ver como se tiraba el agua por sus retales y cascabeaba de nuevo al suelo por entre sus huesos...casi que me hacia reir mas que sonreir, juraría...
El camino entre los pinos, sombrillas del sol que de justicia caía, era agradable...por un momento pensé en intentar forzar una conversación con el silencio de mi retaguardia, pero sería intentar rizar el rizo, y no me dió un buen augurio...sería como entregar a mi locura mis pocas cábalas...
Mi mente ya apenas recordaba los episodios vividos, archivados a drede en lo más hondo, una vez exprimidas sus consecuencias...y mi mirada al frente era firme...hasta que una brisa suave meció la flora del paisaje y de entre mi hombrera el destello del pañuelo negro que me había regalado me dilató las pupilas...y detuvo mi paso.
De repente el conocimiento de lo expresado se desvaneció...justo en ese instante apareció su montura frente a mi...esbelta, perfectamente idílica, tal como la recordé obligado...y tras de ella mi Señora...aquella que había quedado atras en la encrucijada de caminos, aún mas idílica, bella y serena, grande y poderosa...y entonces entendí...entendí como mi espada se desvanecía, el por qué del invierno no vivido...giré presuroso mi rostro y mi armadura caía a la vez que se elevaba en polvo hacia los pinos...
-"¿Caminamos?".-me susurro. No cabía en mi, de verla de nuevo sonreir y ver su sonrisa...y con cierta incredulidad buscaba a su sequito por los alrededores...pero no había nadie más..."Pero yo, mi Señora, pensé que me habíais empujado a ser de nuevo un guardian que ya había enterrado...".- gemí para mis adentros...en el mismo instante en que ella y su mirada triste, el mismo instante en que su perfume me envolvía y su voz construía y mi mente entendía..."Quiero saber de ti, incluso mas que tú de mi, sin que ambos pretendamos buscar en la pregunta la esencia de la respuesta y con la venébola intención que del silencio mismo salgan las palabras hiladas que construyan pensamientos y razones y si el camino es camino, intentémos ver si somos capaces de dar un paso juntos, sin pensar en si son muchos los que daremos, o pocos...compartamos silencios y palabras, démonos un voto de confianza de igual a igual y olvidándonos del resto del universo, corramos sobre las aguas del río, disfrutemos una puesta de sol, o simplemente ,de una suave melodía".
Me di cuenta de mi error...de que mi posición no me permitiría jamás entender la suya si no era capaz de no estar en mi posición y que la defensa que me otorgaba ser su guardian nada tenía que ver con guardarla...que se trataba de no intentar que mi reverencia fuera la suya ni que su condescendencia con mi empleo fuera la mía con el suyo...no se trataba de blandir la espada y defender su trono, ni mucho menos apostillar a su rey...y como los miedos del pasado, habían podido conmigo, despúes de aclamar sus capacidades y entendederas...Todo era mucho mas sencillo...todo es mucho mas sencillo...simplemente es el hoy,sin el mañana, el suyo y el mio, y disfrutar de la sincera presencia de su vida en la mía, cuando aparezca...y sentar mi alma en la suya, cuando descanse. Solo encontrar esa luz.
Miré hacia atrás...en la estela de nuestras pisadas estaba mi reflejo...preplejo...la duda asida en su mirada, la mueca de su sonrisa torcida...caminaba,si, pero su paso no era ya tan decidido...se que no descansaría en el empeño, sabe que le pertenezco pero ha entendido que aún queda trecho por recorrer...muy en el fondo, en sus ojos, le reconozco un brillo...su fortaleza es inconmensurable y él lo sabe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)