lunes, 30 de julio de 2012

Temí y de mi sombra, también temí...

La sentí tan fría...no imaginaba que el momento llegaría,no acompañaba los pasos que dabamos...ni el descanso que nos proporcionaba el encontrarnos...ni siquiera los silencios disfrutados habían atemorizado la realidad compartida, es más, parecían sedosos y calidos y la hacían más interesante, y sin embargo, la sentí tan fría...

Tanto como no podia entender...perfectamente hundida en el centro, paralizando el latido y sangrando el contenido...su aliento a mi espalda, su viento a la contra, como el mejor de los depredadores...sus jirones de ropa balancearse ante la huida de mi mirada perdida en el oscuro infinito de su capucha prendida y el esfuerzo de su última acometida por deslizar el acero gélido por mi alma...hasta la cruz de su empuñadura.

¿A que venía que aquel que me sabía suyo, complice de un tiempo atrás detenido, decidiera tomarse la justicia por su mano a sabiendas de que es suya de por vida y de por muerte?...no era el momento, no, me lo debía, ahora que reía no debería haber decidido cobrar su presa, pero el frío abarcaba todo mi ser, estaba allí, preso de su espada clavada y antes de dejar que se fundieran mis latidos con el oscuro misterio de la noche predecida...deslizo lentamente el acero quebrando mi grito mudo, quemando con su frío mi vida, inundando mis pulmones de aire putrefacto, pero aire...aire que me permitía respirar... y respiro...si...de nuevo....estoy vivo...y él, inmovil en la retaguardia no se ha movido, ni me mira, cabizbajo con su túnica y su acero impoluto a su diestra...dormido tanto como lo estaba yo...

Resuenan palabras en ecos que no consigo detener en mi cabeza dolorida, pero son muchas, demasiadas, se que están habladas y dedicadas, sin más ánimo que intentar doblegar las pisadas de la senda trazada, que son inertes si escuchadas no son trasnformadas en aliento, en deseo de ver otro amanecer y sin embargo, tengo la extraña sensación de que alimentan a mi sombra, la confieren fiereza y poder sobre mi, sobre mi tiempo...

...y sin embargo están ahí, cuando no debieran estarlo, cuando solamente debieran romper la rutina del paso la compañía del silencio labrado o a lo sumo, la discusión alegre de puntos de vista distintos de cuestiones distintas que incluso de lejos atañen nuestro paseo. Empeñado en ver gris el blanco vestido que os cubre cuando ambos sabemos que el negro os sienta tan bien, aunque no sepais aún lucirlo. No soy sastre por mas que me empeñe en coser y mis puntadas no son las más acertadas.Pero crecen, no se cómo doblegarlas, pues son sinceras, son sentidas...son...son...Me invade el temor enorme de haber conocido cuando ya no queda nadie a quien deba conocer y mis referencias en el papel, empapadas ya del sudor de los tiempos vividos, han construido ilegibles triunfos...quizás aun siendo ya no sean y me sobre tanto "son"...

Ya no soy ni guerrero, sombra, tu bien lo sabes, y me auyentas la vida con mis propios miedos..en el fondo, me miras siempre dispuesto a lanzarme tu acero...pero me das tregua para tu propio beneficio.






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