jueves, 19 de julio de 2012

Erré...y cuanto de hombre me hizo errar

No acaba de salir el sol cuando los relinchos de mi montura me desprendieron del abismo de los sueños olvidados, siendo muy poco conscientes que me arrojaban de nuevo a la vida y al camino que debía seguir...en un instante todas las luces me abordaron, y temeroso, esperé un frio invernal, pero no...el ambiente calido de un verano contundente me daba la bienvenida...pensé si hubiera estado durmiendo tanto como para olvidar vivir el invierno...o es que realmente, mi mente empezaba a ser conciente de que tocaba vivir, lo que toca vivir...

El rumor del rio constante, la frescura de su agua, la caza de la noche anterior..sentado en la orilla observaba mi reflejo perpetuo y hoy le daba mas certeza a mi mirada que a mi mente herida y trastornada...y hasta me hacia sonreir ver como se tiraba el agua por sus retales y cascabeaba de nuevo al suelo por entre sus huesos...casi que me hacia reir mas que sonreir, juraría...

El camino entre los pinos, sombrillas del sol que de justicia caía, era agradable...por un momento pensé en intentar forzar una conversación con el silencio de mi retaguardia, pero sería intentar rizar el rizo, y no me dió un buen augurio...sería como entregar a mi locura mis pocas cábalas...

Mi mente ya apenas recordaba los episodios vividos, archivados a drede en lo más hondo, una vez exprimidas sus consecuencias...y mi mirada al frente era firme...hasta que una brisa suave meció la flora del paisaje y de entre mi hombrera el destello del pañuelo negro que me había regalado me dilató las pupilas...y detuvo mi paso.

De repente el conocimiento de lo expresado se desvaneció...justo en ese instante apareció su montura frente a mi...esbelta, perfectamente idílica, tal como la recordé obligado...y tras de ella mi Señora...aquella que había quedado atras en la encrucijada de caminos, aún mas idílica, bella y serena, grande y poderosa...y entonces entendí...entendí como mi espada se desvanecía, el por qué del invierno no vivido...giré presuroso mi rostro y mi armadura caía a la vez que se elevaba en polvo hacia los pinos...

-"¿Caminamos?".-me susurro. No cabía en mi, de verla de nuevo sonreir y ver su sonrisa...y con cierta incredulidad buscaba a su sequito por los alrededores...pero no había nadie más..."Pero yo, mi Señora, pensé que me habíais empujado a ser de nuevo un guardian que ya había enterrado...".-  gemí para mis adentros...en el mismo instante en que ella y su mirada triste, el mismo instante en que su perfume me envolvía y su voz construía y mi mente entendía..."Quiero saber de ti, incluso mas que tú de mi, sin que ambos pretendamos buscar en la pregunta la esencia de la respuesta y con la venébola intención que del silencio mismo salgan las palabras hiladas que construyan pensamientos y razones y si el camino es camino, intentémos ver si somos capaces de dar un paso juntos, sin pensar en si son muchos los que daremos, o pocos...compartamos silencios y palabras, démonos un voto de confianza de igual a igual y olvidándonos del resto del universo, corramos sobre las aguas del río, disfrutemos una puesta de sol, o simplemente ,de una suave melodía".

Me di cuenta de mi error...de que mi posición no me permitiría jamás entender la suya si no era capaz de no estar en mi posición y que la defensa que me otorgaba ser su guardian  nada tenía que ver con guardarla...que se trataba de no intentar que mi reverencia fuera la suya ni que su condescendencia con mi empleo fuera la mía con el suyo...no se trataba de blandir la espada y defender su trono, ni mucho menos apostillar a su rey...y como los miedos del pasado, habían podido conmigo, despúes de aclamar sus capacidades y entendederas...Todo era mucho mas sencillo...todo es mucho mas sencillo...simplemente es el hoy,sin el mañana, el suyo y el mio, y disfrutar de la sincera presencia de su vida en la mía, cuando aparezca...y sentar mi alma en la suya, cuando descanse. Solo encontrar esa luz.

Miré hacia atrás...en la estela de nuestras pisadas estaba mi reflejo...preplejo...la duda asida en su mirada, la mueca de su sonrisa torcida...caminaba,si, pero su paso no era ya tan decidido...se que no descansaría en el empeño, sabe que le pertenezco pero ha entendido que aún queda trecho por recorrer...muy en el fondo, en sus ojos, le reconozco un brillo...su fortaleza es inconmensurable y él lo sabe.

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