viernes, 10 de abril de 2020

Vencido...

No se qué sucede en las entrañas de mi yo
que ha cerrado la taquilla y ya
no vende entradas para el cine de mis recuerdos,
de arco iris y flores de fieles sencillos, promesas en el tejado
de eso que el resto llama, cómo era?
no me acuerdo,
sigue cerrado el baúl gastado del viaje
que perdí en la estación del norte en el último tren
o en el andén, tampoco me acuerdo ya
buscando el sur que prometían tus ojos
llenitos de mar y de besos de sal
y cómo era?
no me acuerdo,
siguen perdidas las llaves de colores que era tu ser
abandonado por roto entre los muros desechos
del quicio de tu puerta sin portal
colgando entre sabanas usadas el colchón
que componían nuestros sueños compartidos
y aquello, cómo era?
no me acuerdo
si rojos o azules,  ni siquiera como eran
las caricias del día borrachas del alcohol
de la noche anterior con la mano fría
siempre esperando que tú
fueras la isla al sol por descubrir
donde apaciguar el miedo y enterrar el fuego
aquél que te hartó de tanto calentar
cómo era?
no me acuerdo
la peste de mi siglo cero, mi yo interior vacío
donde solo el eco de mi triste fantasma
vaga perdido buscando la puerta llana de frío,
sin picaporte y blanca, como mandan aquellos
para que no pueda escaparse a reír
pero para, estate quieto de una puta vez,
vinimos a hablar, recuerdas de qué?
cómo era?
no de arco iris y flores, suena a comedia
de cine de barrio o teatro viejo
no lo arreglan las promesas del tejado
ni que me faltaran tumbas para robar
las rosas que te llegaban en manos ajenas
y vidrios para mirar
absurdos los dos, sueños en color
todos los días que no fueran los míos
ni los tuyos dormidos.
Ah, maldito, no recordarás jamás
que era aquello que ganabas con cada suspiro
sin tener que vencer ni sentirte perdido
ni perder para sentirte vencido.

jueves, 9 de abril de 2020

Arrogante...

No brota la rabia contenida
sumisa del silencio
que la tiene distraída
entre venas y latidos.

Mi cama se queja
del sonido de los huesos
de los cuerpos que almacena
sueños en sus huecos.

Recovecos llenos de miedo
que se escapan cada día
con la falsa seguridad
que en los grises de la lluvia
otorga el abrigo.

Maldigo el ayer
cada vez que es hoy
y me quema el terror del mañana
que aparece en el espejo
con el vaho de la ducha fría
que no reconforta mis actos.

Apenadas mis manos
que me ahogan en el agua que negra
tiñe solo mis recuerdos
de botellas vacías y polvos blancos.

Lástima no siento
no tengo remedio
ni quien otorgue
perdón a mi diablo
que soy yo mismo y al que expío
para garantizarme un descanso breve
en el fuego de lo eterno.

Toma conciencia mi rabia
cuando se agota el aire
que envenena mis pulmones
y no miro al suelo
para dar los pasos certeros
que me alejen de mis huellas.

No habrá eco tras los silencios
ni lloros tras los ojos
ni siquiera maldiciones
por dejar vacío
el tarro de mis desvelos.

Que me venga a buscar el diablo
que me lleve preso
llave llevo para liberar las cadenas
y arrogancia para terciar las calderas
Ojalá tuviera miedo
aunque muerto escasea el valor
pudo la rabia del no poder
contener la vida prestada.

Vaya que si...

Venga, que lo voy a intentar
no se que dirección tomaré
supongo que igual da
mientras que el intento gane
a la intención de intentar,
avanzar, que mas dará la brújula
si está rota
y te guía hacía donde quiere que vayas
sin saber por qué.

Oh..., vaya que si,
suenan las notas
de aquella canción que antes de sonar
ya me había cautivado
en la vida
secreta
de los secretos de mi vida
en ella y por ella,
oh, vaya que si,
merece la pena intentarlo otra vez, así que...

Venga va, que lo voy a intentar
no se si mas alto o mas bajo
el caso es que mientras me oigas
el listón no lo ponen mis acentos
sino mi intención de contar
que lo que digo lo siento
y como lo siento lo digo
palabras tras historia, versos sin la prosa
o como quieras llamarlo
que mas dará, si tampoco sabremos por qué.

Si que es, si,
siguen los acordes sonando
y mi mente dibujando
miles de planetas
y cada uno con su puesta de sol,
que son miles de soles
todos descendiendo a la vez
para templar la noche cálida
entre globos de colores que se pierden
en el ascenso de la vida
mas dentro que fuera de mi cabeza,
intentado queda,
conseguido antes de empezar
vaya que si...

sábado, 4 de abril de 2020

Vuelvo a casa...

Vuelvo a casa
herido de la muerte que me persigue
pendiente del paso de la vida que se aleja
entre los necios que siguen disparando
balas de infiernos quebrados
y santos que pálidos
cubren de betún las heridas de los que respiran,
no se qué aire que no sea el hedor,
no se qué aliento que no sea el fervor,
del llanto falso que es el himno
de los valientes que fueron cobardes,
que como yo vuelven,
a la casa que no los recuerda como quienes
sino como aquellos
ahora de ojos hundidos en cuencas de acero
negras las ojeras de perderse sueños,
y años, y vidas,
cumpliendo preceptos que fueron órdenes
de los que no lucharon, solo mandaron
en despachos robados
al calor de la gente que son el pueblo
de los padres que fueron hijos
de los hijos que no verán a sus nietos
porque se les ha confiscado la deuda
entre sables y bayonetas de rojo teñidas
hoy azules de verde esperanza
entre blancos y aplausos,
vítores que falsos resuenan en calles de cartón
de colores que no existen en las almas
de los que la muerte perdonó la vida
para morir viviendo.

Vuelvo a casa
a paredes encaladas del pesar de los otros
de los jardines estériles para la patria perdida
henchida del orgullo de dar más frutos
que juntos todos los huertos del mundo
con las manos manchadas de la sangre de otros
que quisieron pintar sus rostros con la mía
convencido del avance por la gloria
que no existía en mis adentros
con la carga del peón adoctrinado
en el tablero impuesto,
con las pesadillas como conciencia
los sueños perdidos en la partida
apostados para ser héroes
de historias que contadas no saben a nada
si las narras en la hoguera en la que todo se quema.

Vuelvo a casa
cansado,
de intentar contentar a aquellos
que no les importa la nada
en el todo que es cada latido
del corazón que se expone perdido
al miedo entre las venas que lo llenan
para encontrarme con unos que ahora son otros
que fueron aquellos que son iguales
a los que por mas que miro no encuentro
parecido con el enemigo,
aparcada la rabia de la doctrina
y la ira del demonio
que recorre los campos de batalla
riéndose a carcajadas de los que no sabemos
que matar para no morir es lo mismo
para los que hacen las cuentas
sumando los que quedamos en pie, vivos,
para morirnos después de haber matado.

Vuelvo a casa,
vuelvo,
con la esperanza de encontrarme a alguien
que en mi silencio comprenda
las historias de mis adentros
rotos de seguir los pasos
de la gente que no camina,
alguien que vea en mis ojos
la mirada del que teme no entender,
alguien que sea vuelo entre las alas
de los que dejan huellas en el suelo
que camine sin volver a pisarlas
que sea mi grito en mi voz arrasada
que no tiemble al cruzarse
con mi asesina confesa
y alta llegue su voz y potente su eco
entre las montañas que son el mundo
y me señale como testigo
de los hechos acontecidos
por todos y cada uno
con la fuerza de la vida entre sus manos
en el juicio que presiden todos los dioses
y grite
"basta,
basta ya de que nos sobren
las ganas de vivir
para que vosotros nos hagáis morir por ellas"
y con el mazo de la historia juzguen
como sentencia inamovible
de la causa juzgada,
"Es ley, de ahora en adelante
para los que atrás aún viven
que queda prohibido no volver
cuando has partido
en el viaje de la vida no elegido;
queda dictado y es ley
que cada uno de los pasos
serán hogar de cobijo y gozo
el aliento del sendero sed en los ríos
y paz para aquellos que la aguardaron
escondidos en sus miedos
de ser humanos y en sus lloros
las plegarías
y en sus gritos
los rezos,
todos y cada uno de los días que antes fueron
y son ahora,
de nuevo, el camino que tomen los pies cansados
de los que en su pesar llevan a rastras la carga
de haber marchado sin querer
y puedan volver para no separarse jamás
de las raíces que son su hogar"