domingo, 12 de noviembre de 2017

Desiderata

Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y recuerda que la paz se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios,
pues el mundo está lleno de engaños.
Pero no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe,
hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo,
y en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu
para que te proteja de las adversidades repentinas,
mas no te agotes con pensamientos oscuros,
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina,
sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas,
tienes derecho a existir,
y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de Él,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones,
conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz.

Max Ehrmann

A mi mayor tesoro...

No hace falta que sean palabras
ni siquiera sonrisas o miradas
no es la cercanía ni la distancia
ni las caricias, ni los abrazos
hay dos almas que cruzan siempre juntas
el laberinto de la vida
por mucho que la brisa torne huracán
aun cuando llueve y hace frío
o pesa el calor del verano perdido
almas que nacieron de las gotas de un rocio
al compartir amaneceres
que no separan las tormentas
ni la duda incierta, ni la verdad cruda
dos almas que comparten
pasado, presente y futuro
en el orden que necesiten para creer
que juntas jamás estarán solas
ni a oscuras en la noche aciaga
ni en el miedo del abismo
almas que respiran el mismo aliento
que da la vida a la vida
que beben de un río de agua clara
que solo se encuentra cuando se aman
dos estrellas que no se apagan
viajando entre los astros que ceden
su espacio a la nada
dos héroes que sin poderes
atesoran la fuerza de un ciclón
de las risas que se concedieron
la complicidad de mirarse
y ver el paraíso
dos seres que prenden su luz
del abrazo fraterno.

No hace falta que te diga
que sin palabras me entiendes.
no hace falta que sonrías
que con tu risa vivimos hoy
jamás tu estarás sola mientras yo
jamás estaré solo mientras tú
nunca jamás
ínfima queda la eternidad al lado
del tiempo que nos hemos prometido
en cada hálito de aliento
en el reflejo de la lágrima
en la tibieza de la impronta decidida
respira henchida de orgullo
porque es tu vida lo que defiendes
en cada tropiezo y acierto
y grita
que de rabia y odio también crece el fuego
que atesora lo que tenemos
y cede el pulso al descanso
donde allí estaremos de nuevo
riendo y mirando
cada una de las huellas que en el camino
hemos pintado para aprender
a vivir separados, la vida juntos
juntos y jamás, nunca jamás,
solos...

A mi mayor tesoro, Cristina.