viernes, 14 de febrero de 2020

Maldito san valentín...

Ni puentes de seda, ni rosas rojas
ni caminos recorridos
ni huellas pretéritas
amor lo llaman quienes no nombran
amor lo quieren comprar quienes no venden
henchidos de mentiras
rebosan las arcas
del dinero de los pobres
llenos de monedas falsas
ilusos los cuentos en los libros
sensibles las historias
incluso el teatro,
que es la vida en versos de prosa,
llora de risas
clamando una sed húmeda
tiempo tras tiempo
vida tras vida
comprando entradas para ver
el espectáculo en primera
viajar en segunda
llegar a la tercera
a una estación cerrada
romper el candado y el silencio
por no temer a los muertos
que son los minutos que cada uno
pasa consigo mismo perdido,aterrorizado.

Ni puentes de seda, ni rosas rojas
el amor se encuentra
en el peso de la vida
que eriza la piel callada
o en el grito mudo que alerta el latido
ayer mas que hoy
por ser hoy la excusa
para convertirlo en un triste ayer
necios todos, cada uno
malditos los que inventaron
la excusa de justificar
que ardan en el infierno frío
los que venden su alma a los santos
que profanan la vida
para enmendar su error.

Exalta la risa inocente
esculpe la mirada sincera
atrapa el sueño de la coincidencia
tiende entonces el puente
vístete de seda
deja que el color
te sea ofrecido en la esencia
del perfume rojo de rosas rojas y cree
entonces si,
avanza, festeja, baila y ríe
corre, ama,abraza,
tiembla, llora, pierde
y gana
pero vive, vive, vive
vive el instante en el que no vive nada mas
aparta del camino la piedra del vencido
diluye las historias que los demás
envidiosos de ser historia
roban a los que venden el humo
de las hogueras apagadas
y mira, a los ojos,
celebra que tu historia es verdadera
recuerda el día, para que sea también el mañana
y aviva el pasado que es tu futuro,
alienta el paso que avanza el camino
en puentes de seda, en rosas rojas
en puentes de seda...
en rosas rojas.

lunes, 3 de febrero de 2020

Madrid gris

Aguardabas de pie
en una plaza de Madrid
con tu gorro en la cabeza
sonriendo
quizás a mi, pensé
el pasado detrás
el presente imperfecto
lo que podía perder ya no existía
así que me aventuré
a buscar el extremo
del cordel rojo que ata
y atrapa mis sueños
por si en tu fragilidad
anudaba el distante
Loco.
Triste encontré que ambos
atados a vientos vuelan
en direcciones diferentes
y opuestas
y que con la sinuosidad
flotan tanto que parecen
enrredarse festivos...
Allí en la plaza estabas
de pie parada
en un Madrid gris
con tu gorro sonriendo
ajena al viento
que nos separaba
no me atreví a mirar
donde tus ojos pintaban
sin duda el espejo
de aquella sonrisa
Ahora cuando veo
las hojas del árbol
mecidas en una brisa
abro mi balcón para buscar
el nudo de mi destino
Nunca aparece.
Nunca vino.