entre las bambalinas del teatro
donde laten nuestras vidas
y en el desencanto del futuro
mecemos el miedo y la ira,
que agonía,
no saber si mañana oiremos latir
el corazón del ajeno reto,
respeto,
del cruzado abatido en el fulgor
de miles de batallas
libradas en las aceras
de las calles de aquel barrio
roto de los balazos
de quienes no quieren vivir,
y mueren,
las almas que se convierten
adoctrinadas con la rabia
del que impone el celibato
follando sin tensón
entre putas viciadas
de las drogas que regalan
los reyes del poder,
joder,
que ni vencidos hallamos
el camino de la revolución
ahogamos los gritos
en dependencias tecnológicas
que ni miramos,
que ni sentimos,
las ropas que nos cubren
tapan hasta el alma
no hace falta estar a oscuras
para no verse las caras.
Andamos a la fuga
perseguidos por nuestras sombras
que inocentes no entienden
por qué corremos huyendo de allí
si aquí hay tanta luz
que ellas mueren
y solos,
pretendemos con tanto miedo,
enterrarnos con honores
que no hemos ganado
solo porque seguimos pensando
que somos humanos.