domingo, 23 de junio de 2013

De nuevo aquel lugar, donde solíamos gritar...

Tu narrabas tus cuentos
yo debía de escuchar
como si aquellos fueran los hechos
como si fueran verdad.

Y entre parrafo y parrafo me consumía
no encontrar mi mención
siempre público entregado,
siempre sentado en el salón,
jamás arriba en el escenario
sintiendo tu contacto, intentándolo.

Y después de cada acto tu abrazo
la hoguera de mi condena,
tu mirada regalada,
y de nuevo a esperar comprar entradas
para tu próxima función.

Años que crecíamos,
tiempo que aprendías con otras manos
miradas que no me veían,
besos que no me dabas,
y sin embargo siempre allí,
bajo tu ventana, mojándome mientras miro,
quebrando mi voluntad, aderezando mi conciencia
rompiendo la voluntad de seguir siendo
dominando la ira incontrolada
de encontrarme conmigo mismo
y no poder ser ni siquiera yo.

Ahora ellos me recuerdan que tú
que yo,
no fuimos nosotros, no hubo manera,
jamás corrimos de la mano por Madrid,
jamás nos reimos sin saber por qué,
no hemos vuelto a ser
nada de lo que yo imaginaba cuando te escuchaba respirar,
y atrás queda la mofa de la realidad,
la que me vendió barato un sueño, por no querer esperar a ser mayor,
y tal fuerza en esa ola me arrastró
que aún hoy estoy dando volteretas,
calado hasta los huesos,
buscando la manera de salir y respirar.

No debí ceder en el intento de compartirte
no debió tu mirada fjarse en mi
no debí sonreirte
no debimos empezar este cuento que siempre cuentas,
y que yo siempre escucho
sentado a oscuras entre butacas vacias.

martes, 18 de junio de 2013

A la derecha el mar...

A la derecha el mar,siempre
y en la arena mi huella errante
una tras otra borradas por la inercia
del vaivén de las olas
y en mi retina tú,
y en tu ausencia la sal que flota
en mis labios resecos
pidiéndote un beso.

Y a la derecha el mar,y su fuerza,
y en la arena el tiempo que cede
a la tormenta de no estar
tus brazos entre los míos
desafiando tal huracán.

Y a la derecha la marea que arremete
contra mi verso pausado
despertando mi sueño,
alejándote de mí,
mojando mis pies
qué dejan tibias huellas
que se esfuerza en ocultar,
una y mil veces más,
pero el camino trazado es imborrable
en esta playa de deseo labrada.

Seguro estoy de que el mar a mi derecha
tanto como yo echa de menos
borrar no mis huellas,sino las nuestras,
para no ocultarlas,sino evadirlas,
para no compartir,sino guardarlas,
imitando mi conducta
de echarte tanto en falta,
y refugiar ese desazón en el recuerdo
de lo que ahora se convierte en después.

domingo, 2 de junio de 2013

Aquel instante de tu mirada...

Aquella no fue solo una mirada
un cruzarse los ojos,
un destello a la par...
y aunque surgió de la nada
etiquetó el momento como único,
que silencio más lleno de sonidos
que inmensas las sonrisas dedicadas,
el gesto liviano,cómodo...

Pesó sobre mi mente la realidad
de no poder dominar el instante
en mi cabeza confabulé con el tiempo
para volver a verte,
pero no sucedía,
sólo pasaba vagamente sin dedicarme su atención,
y mientras soñaba con el eco de esos ojos negros
grandes y brillantes,
acariciaba tu puerta en mi obligación,
más las respuestas me llegaban de bocas extrañas y huecas,
que decepción este juego
que mi yo me brindaba exquisito,
el conocerte, el presentarme, el escribirte,
tu timidez, tu saber conocer, tu confiarme...

Acabó la noche que mantenía
la esperanza de saber tu nombre
con el horizonte lejano de, quién sabe,
sí en la próxima parada estarias allí,
de nuevo,
vestida de verde esperanza,
pensando como yo,
que infortunio fue no volver a vernos,
que lástima la de no sonreirnos de nuevo,
mas tus ojos están en los míos
tanto como gusto de imaginar
que tu piensas que los míos llenan los tuyos.