Aquella no fue solo una mirada
un cruzarse los ojos,
un destello a la par...
y aunque surgió de la nada
etiquetó el momento como único,
que silencio más lleno de sonidos
que inmensas las sonrisas dedicadas,
el gesto liviano,cómodo...
Pesó sobre mi mente la realidad
de no poder dominar el instante
en mi cabeza confabulé con el tiempo
para volver a verte,
pero no sucedía,
sólo pasaba vagamente sin dedicarme su atención,
y mientras soñaba con el eco de esos ojos negros
grandes y brillantes,
acariciaba tu puerta en mi obligación,
más las respuestas me llegaban de bocas extrañas y huecas,
que decepción este juego
que mi yo me brindaba exquisito,
el conocerte, el presentarme, el escribirte,
tu timidez, tu saber conocer, tu confiarme...
Acabó la noche que mantenía
la esperanza de saber tu nombre
con el horizonte lejano de, quién sabe,
sí en la próxima parada estarias allí,
de nuevo,
vestida de verde esperanza,
pensando como yo,
que infortunio fue no volver a vernos,
que lástima la de no sonreirnos de nuevo,
mas tus ojos están en los míos
tanto como gusto de imaginar
que tu piensas que los míos llenan los tuyos.
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