Es bien la rima de tu sonrisa
el secreto de tus pupilas
aquello que uno se pierde
cuando te giras,
la brisa de tus huellas
y la fuerza en el horizonte
uno, dos de tus latidos
al ritmo de tres, cuatro de los míos
la erupción del volcán en tus mejillas
la tormenta de sed en tu valle
la calma agitada,
o tal vez la furia,
en el delta de la frontera.
Hacer cima en tus montañas.
Mar de fondo en la playa blanca
y olas en el vuelo de tu falda
aquella pregunta incómoda
que hoy es esperanza
el aire que explota en tu boca
cuando bailas letras
tu abrazo férreo que me evapora
crisálida del reencuentro
el perfume de tu certeza
la esencia que no me olvida.
Es bien tu pausa que incita
al silencio de mi ruido
el sabor de tus historias
los pasos dados y los olvidados
los rincones prohibidos
y las calles cortadas
el atajo encontrado
y al final ,
la ventana abierta.
Es bien encontrarte
cuando paseas despacio
haciendo camino en mis hojas en blanco
el agua tibia de aquellas lágrimas
que fueron tinta de tantas huellas
que hoy son cimientos de mis adentros
y risas en el recuerdo.
Es bien el tropiezo, el acierto
la casualidad del momento y aquel lugar