sábado, 28 de mayo de 2016

Pasos...

Pasos,pocos,pequeños,
pero pasos que acercan
que damos en dirección contraria
para que podamos encontrarnos
tímidos y con miedo,
sabios de tropiezos mil
pero decididos,
con la certeza de avanzar
en el camino de cruzarnos
con la mirada dispuesta
en el anelo de abrazarnos
pasos que roban tiempo
al destino de merecernos
pero que no se detienen,
pequeños pasos, incontables,
que nos disponen a juntarnos
pasos que son palabras, risas,
cortos, que son miradas,
decisiones que tomamos
rumbos que ponemos
para orientar el camino
al cruce que buscamos.
Pasos que son mi senda
pasos que son tu huella.

domingo, 22 de mayo de 2016

¿ Vives?

- Y tú, ¿vives?

Él la miro con tibieza, conteniendo un suspiro, ahogando ese aire que le enganchaba a la vida.

- La verdad es que no. Aliento al que se esfuerza, recompenso con fuerzas a quien lo intenta, procuro hacer reír al triste, escucho los problemas de los demás, buscamos soluciones a ellos, doy consejos. Incluso, hago ver que me ilusionan algunos aspectos de la vida que llevo, como el arte o la literatura, la música. Pero hace tiempo que morí. Y simplemente camino muerto en vida entre los vivos que aún no se creen muertos. Pero no tengo aquello que te hace vivir. No tengo esa fuerza de la locura por volverla a ver, el deseo de su abrazo, la compañía de su palabra, su sonrisa, su risa,el regazo de su pecho, sus ganas de jugar, su sexo,su placer, su estar viva. Camino entre los diablos de los errores que me acechan como el ángel varado pensando que ella llegará y como si nada, resucitará en mi el esfuerzo por vivir, y me hará estar vivo.

- Y ella, ¿quién es?

Y antes de que él le contestara, sus ojos le delataron. Y ella murió también, para resurgir juntos y vivos con el amor que se habían prohibido toda la vida.

Ven...

Ven,
acércate,
siéntate junto a mi,
vamos a hablar
- De qué?
¡Qué más da!
como si estamos callados
no habrá habido tardes en las que tú y yo
nos hemos contado historias
sin decir ni una palabra.
Y estando más lejos.

Anoche soñé contigo
-Conmigo?
Si, con el mar de tus ojos azules
en el que intentaba remar para acercarme a ti
pero ven, siéntate conmigo
que ya no hay prisa por terminar el camino
pues hace tiempo nos salimos de él.

-¿Quién eres?
Soy el valor
y no tengo a quien contarle mis miedos
-Tú temes?
Me asusta que no te quedes conmigo
-Alguien especial?
Para nadie lo soy, no ves que estoy solo
-Me sentaré. Prométeme una historia
Entonces mírame.

lunes, 16 de mayo de 2016

Te lo advierto...

Y la vida queriendo plomarme los pies para que no me levante del suelo
y yo venga a soñar aunque me mermen las alas
que si me tengo que caer
me sobran las ganas para comenzar de nuevo.

Que te jodan a ti con tus infiernos
y a mi, déjame con mis vuelos
que ya no hay arena en el reloj que cuenta mi tiempo
y eso, me da las de ganar.

Si quieres venir conmigo
llegas tarde a la cita,
no reproches
calla y vuela,
pero no me vengas con esas que no te temo,
ni temo no tenerte ni soñarte.

Aun no has acabado conmigo
y ya me elevo de nuevo.
Déjate de caretas, aquí no hay testigos
nadie pregunta por nada,
se tú con tus errores
es billete de primera en este viaje y yo
ya lo sabes,
hace una eternidad que te espero.

lunes, 9 de mayo de 2016

Y allí estábamos tú y yo...

Y allí estábamos tú y yo
arreglando el mundo con palabras que hacía rato
habíamos dejado de escuchar
tú,
desde el momento delicado
en el que desnudaste tu cuello
yo,
desde el instante en que vi el mar de tu piel
bañando el lóbulo de tu oreja
y muriendo en la playa de tu mejilla.

Y seguimos hablando
ya sin mirarnos,
mirando la piel
de los cuerpos que habitamos
escuchando otras músicas que acompasaban nuestros ritmos
allí nerviosos,
de imaginar tus juegos con la coleta entre tus dedos
el candor de mi aliento en tu nuca.

Y allí estábamos
los dos arreglando el mundo,
para romperlo de nuevo con nuestros miedos encarcelados
rebuscando una chispa de valor que nos abrazase
y nos condenara a la libertad de sumergirnos en tu mar
a la vez que nos encerramos en mi abrazo
ya con las palabras olvidadas que no escuchábamos
justo cuando se hablaron mis dedos entre tus dedos
narrando las ganas de acercarse para compartir el secreto
la espuma del océano de tu piel en tu mejilla
el deseo de mi barca por navegar...

domingo, 8 de mayo de 2016

Compañía en mi viaje...

No es sólo porque pudieras ser
más bien porque eres
si tuviera que viajar con compañía
te habría elegido a ti
porque tu mirada me haría ver el camino
sin duda más liviano
y tu voz, los paisajes más azules
cuando al mar llegáramos,
qué paso determinante llevar a tu lado,
el menos cansado
y entre risas y bromas acudir al lecho
contar las estrellas por si nos falta alguna
y dormir con la conciencia tranquila
serena el alma y dispuestos los sueños
como para no viajar,
desayunar los naranjas y los rosas del regalo del sol
y volver a ponernos en marcha,
derechas o izquierdas, siempre avanzar,
que para quedarse quietos ya están los recuerdos que de atrás no se mueven,
pero para nosotros, aún nos quedan pasos.
Si tuviera que elegir compañía,
para viajar te habría elegido a ti
por tu música y tus fotografías,
por lo singular de tu equipaje,
las tiras de colores de tu pañuelo y de su nudo
dónde iba a sentirme más a gusto que a la sombra compartida de tu plantado,
con el esfuerzo de tu mano tomada en el tropiezo
y la carrera jovial hacia la fuente de la vida.
Por tu felicidad inmensa
que es mi paraguas contra la tormenta
aun cuando disfruto de la lluvia en mi cara,
por el aire fresco de tu palabra, la duda compartida y la picaresca tramada,
por la custodia bajo tus alas,
si tuviera que elegir compañía en mi viaje
te habría elegido a ti...

Tú que empiezas a ser feliz...

Me gusta la paz de tus ojos
aquella que se desata detrás de la fuerza de su brillo,
como la dulzura de tu piel
la que cae después de tensarse tus músculos
la melódica voz que susurras cuando has terminado de gritar
el beso sincero que enlaza tu abrazo.
Me gustas incluso cuando no dices nada
diciéndome todo,
como levantas el vuelo contracorriente,
batiendo tus alas inconformistas
dispuesta a empezar a ser feliz.
Como mis pupilas se dilatan para no perder detalle de tu luz
aun a oscuras,
mis manos ávidas de tu quietud y entrega,
mi futuro buscando tus colores en un amanecer
para poder pintar a tu manera.

Tú gesto, tu cabello,tu viento, tu calma, tu cuello...

Envidio tu orgullo, añoro tu entrega,
padezco tus miedos y cometo tus faltas,
pero me da la vida tu confidencia
me sustenta el aliento de tu secreto.
Me gusta la paz de tus ojos,
custodio del ejército de tu mirada...

domingo, 1 de mayo de 2016

Ojos azules...

Hoy me he dado cuenta de que hecho de menos tus ojos azules. Quizás por el tiempo que he pasado sin mirarlos. Seguramente por la certeza de que no volveré a verlos. Me ronda por la cabeza la suprema idea de que las cosas no se tornarán fáciles. Me aqueja el miedo de dar por sentado la realidad que me aflige. He descubierto que no quiero.Y me da miedo que no haya más ocasiones de querer. Pero más me asusta la idea de mentir por el temor de quedarme solo. Cuando en realidad, es la consecuencia de mi decisión. Y en ello están tus ojos. Tus ojos azules. Tantas veces mirados desde la distancia, casi en secreto . Tantas veces confesados. Perdidos entre los humos de la vida que avanza inevitablemente,  encontrados por la ironía que la goza. De nuevo azules, siempre intensos. Mi perdición. Mi sepultura.

No sucederá. No podría regalarme la vida un consuelo tal que supusiera volver a vivir, comenzar de nuevo, pero ya vividos. Ahora me pesan el desconsuelo de no haber sido preciso en mis decisiones, aún a sabiendas de que estas no me habrían otorgado más felicidad de la que he supuesto vivir. La misma duda de siempre. Que sin duda, me lleva al ostracismo de cargar con una maleta de sentimientos no facturados, de elegir siempre a quien no convida en la fiesta que se supone vivir. Pero entre los rincones que dejan mis muebles viejos,  acosados por las paredes que forman mi refugio, no puedo evitar acordarme de tus ojos azules. Del mar que suponen para mi alma, con el pie siempre en tierra. Jamás embarcado en la aventura de navegar por ellos mecido por tu oleaje. Miles de veces surcado sin mojarme un ápice.
Nada cambia. Y para eso se supone que vivimos. Para no encontrarnos jamás. Que pena más grande no haberlo intentado. Pero a solas, estos viajes no consuelan, sino que amargan más. Lástima no haber encontrado la manera. Que distinta hubiera sido la vida. Pero quién sabe si habríamos acertado. Al final, hubiéramos llegado al mismo final. Tú,  a ignorar todos mis sentimientos. Yo, a echar de menos tus ojos azules. Quizás de haberlo intentado solo nos diferenciaría el habernos odiado. Pero, ¿ qué es el odio sino una manera de amar cuando ya no queda amor?. Dos personas que se odian, tampoco se olvidan.