Hoy me he dado cuenta de que hecho de menos tus ojos azules. Quizás por el tiempo que he pasado sin mirarlos. Seguramente por la certeza de que no volveré a verlos. Me ronda por la cabeza la suprema idea de que las cosas no se tornarán fáciles. Me aqueja el miedo de dar por sentado la realidad que me aflige. He descubierto que no quiero.Y me da miedo que no haya más ocasiones de querer. Pero más me asusta la idea de mentir por el temor de quedarme solo. Cuando en realidad, es la consecuencia de mi decisión. Y en ello están tus ojos. Tus ojos azules. Tantas veces mirados desde la distancia, casi en secreto . Tantas veces confesados. Perdidos entre los humos de la vida que avanza inevitablemente, encontrados por la ironía que la goza. De nuevo azules, siempre intensos. Mi perdición. Mi sepultura.
No sucederá. No podría regalarme la vida un consuelo tal que supusiera volver a vivir, comenzar de nuevo, pero ya vividos. Ahora me pesan el desconsuelo de no haber sido preciso en mis decisiones, aún a sabiendas de que estas no me habrían otorgado más felicidad de la que he supuesto vivir. La misma duda de siempre. Que sin duda, me lleva al ostracismo de cargar con una maleta de sentimientos no facturados, de elegir siempre a quien no convida en la fiesta que se supone vivir. Pero entre los rincones que dejan mis muebles viejos, acosados por las paredes que forman mi refugio, no puedo evitar acordarme de tus ojos azules. Del mar que suponen para mi alma, con el pie siempre en tierra. Jamás embarcado en la aventura de navegar por ellos mecido por tu oleaje. Miles de veces surcado sin mojarme un ápice.
Nada cambia. Y para eso se supone que vivimos. Para no encontrarnos jamás. Que pena más grande no haberlo intentado. Pero a solas, estos viajes no consuelan, sino que amargan más. Lástima no haber encontrado la manera. Que distinta hubiera sido la vida. Pero quién sabe si habríamos acertado. Al final, hubiéramos llegado al mismo final. Tú, a ignorar todos mis sentimientos. Yo, a echar de menos tus ojos azules. Quizás de haberlo intentado solo nos diferenciaría el habernos odiado. Pero, ¿ qué es el odio sino una manera de amar cuando ya no queda amor?. Dos personas que se odian, tampoco se olvidan.
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