sábado, 5 de agosto de 2017

Cambia de rumbo...

A los halos de tus pecados encadeno yo
las alas de mis aciertos
a cañonazos derribando
las resacas de las fiestas
que de ellos se perdieron
los nobles que no supieron vestir
de acorde al momento
mas no lamento
que pereza,
ya te lo dije
olvidar que sucedieron
los que sufrieron
y que sigas peleando con ellos
para sacarlos a la luz día si, día también.

Olvida al olvido que por descuido
no pretende otra cosa que el recuerdo
perenne
de seguir mitigando con penas
de índole privada
sucumbir a los encantos del error que supuso
un tropiezo, o quizás dos,
que como todos caemos
y de las heridas esculpimos
tatuajes que nos describen
mas no por ello, ni por mucho menos
has de grabar en la loseta de tu pisada
que aquellos que no fueron aciertos
son la bandera de tu navío
que se convierte en hastío
en algún desnutrido puerto de mar seco.

Mucho tu cuerpo desnudo
mucho de supuesta valentía
confesando tus pecados en pública homilía
pero no te das cuenta de que sigues nadando en ellos
ahogada de tus errores
que tú no haces mas que gritar.

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