sábado, 29 de abril de 2017

Empezar de cero...

Empezar de cero. Si. Volver a ese punto en donde se fraccionaron los segundos y las historias tomaron distintas direcciones, justo aquellas que me han llevado a donde estoy ahora y no quiero estar. Tomar el pulso al destino, mirar a los ojos al tiempo y romper la monotonía de un final que no pretendo, ni por asomo, que sea la conclusión de la historia que me toca escribir. Empezar de cero, con todo aquello que acudía a mi mente cuando la vida no era más que tiempo, una inmensidad que no sabía comprender, que no suponía absolutamente nada en el devenir de mi mente. Solo tiempo. Empezar de cero, a construir el mañana que quiero. Empezar de cero, a sentir como deseo, empezar de cero a ser como quiero ser. Y encontrarte. Y encontrarme. En el cero absoluto. Y desde allí empezar de cero.

Y que las aventuras nos sucedan ,antes de vernos, y después de despedirnos, que no cesen de ocurrir los hechos que nos hagan personas, que subamos a cumbres heladas de deseos que perduren en el tiempo que no se nos agota, de cascadas increíbles y desiertos etéreos, de vida, de ganas de vivir y de vivirla. De hacer el bien, de compartir el bien, de sonreír, de llorar, de vivir...de llegar al último aliento con la sonrisa en la cara, la satisfacción en el alma, las historias en las cicatrices de nuestra piel. Empezar de cero, otra vez, allá donde nos toque, perseguir a galope los sueños con la inocencia de un niño, defender los príncipes torpes que caen rendidos a sartenazos por princesas de cabello alborotados, las canciones que nos hacen vibrar, las marionetas que nos embarcan en cuentos de verdades absolutas y bocas abiertas, en las noches de farolas tibias ahuyentando monstruos de debajo de la cama. Empezar de cero. Empezar de cero. ¡Vivir!


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