No te avergüences de tus lágrimas, sea cuando sea que brotan, porque forman parte de ti, de lo que eres, de lo que vives, de lo que sufres, de todo aquello que significa tú. No lo olvides. Se trata de vivir, se trata de sentir que uno está vivo, porque vivir sin sentir es como estar varado en una playa ,a la merced de las olas que jamás te sacarán de ella, con su frescor que no te dará tregua, y así no hay manera de sentir la vida, y ésta se escapa cada segundo que respiras.
Y por supuesto no escondas tu risa, por alocada que parezca, por su estruendo que te parezca que irrita, no le des tregua a los miedos para que sucumban a ella, porque tu espíritu libre y feliz es el arma que ellos jamás esperan que arremeta contra su voluntad y así de esa manera, la bondad, la verdad se llena de ti, y así no hay manera alguna de que ellos puedan ni siquiera pensar que tienen una posibilidad de apagar las estrellas que te has ganados con tu esfuerzo, con tu superación. Que no te de miedo acabar con el tiempo que es tu vida, si es para encontrar sonrisas, si es para enjuagar lágrimas.
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