sábado, 21 de enero de 2017

Miedo...

Miedo.
Esa es la verdad. Eso es lo que siento. Miedo.
Porque se me escapa el tiempo entre mis dedos y no soy capaz de encontrar mi historia. A encontrar mis historias narradas por otros. A quedarme sin finales felices. Miedo. A que llegue el momento en el que empiezan los dolores que no tienen cura. A que no sea capaz de entenderme sin juzgarme culpable. Miedo a no conseguirlo. A no lograr hacer realidad mis sueños. A no encontrarme con esa mirada que anhelo. A que todo haya sucedido. Miedo de no tener una oportunidad de veras. De no haberla merecido. Miedo.

Miedo a no poder vivir aquello que mueve montañas, aquello que merece sacrificios. A no ser digno de las lágrimas que reclaman abrazos, a los gritos en silencio. Miedo a volver a no entenderme. A imaginarme lo que siento para no sentirme solo. Para engañar. Para no dormir solo. ¿Qué más da?. Miedo a perderte sin tenerte. Y verdadero temor a no estar a la altura. A luchar, a enfrentarme al miedo.

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