Me dejé llevar por la melodía que rompía la noche
entre la cortina de lluvia que borraba mis lágrimas
herido de muerte en el pasado corrupto,
perdido.
Los miedos convertidos en decisiones incorrectas
lo correcto guardado en un baúl del que no tengo llave
y mientras no cesaba de perseguirme tu voz
anclada en un susurro atormentado
pidiendo a gritos que no me fuera.
Pero me marché.
Tan lejos que no recuerdo cómo volver
tan dispuesto que no quiero estar
en la misma playa donde naufragué,
pero presto a embarcarme de nuevo
sin rumbo ni estela
tan solo con la idea de encontrar
una isla única en la inmensidad de todos los mares
donde pueda acostarme al calor de un nuevo sol
que calme mi frío y mis miedos espante.
Y a esa vida llamarla libertad
y encadenarme a ella.
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