viernes, 8 de agosto de 2014

Vacío corpóreo...

Si vas a saltar al abismo de mi interior
llévate un candil
porque allí ya no queda luz,
ni siquiera fondo donde pisar,
nada es lo que allí es todo
no hay abismos sin desconocimiento
ni locura sin arrefices afilados
que cortan en jirones la piel
de lo que recubre mi cordura.

Si te puede el espíritu del desconcierto
maquillado de interés gratuito,
y saltas,
no tengas prisas, abandona la idea del retorno prematuro
pues no queda tiempo tampoco que contar
ni segundos, ni menos instantes,
para poder contarlos,
una vez zambullida en la charca oscura
del alma débil, del ocaso olvidado,
aguanta con firmeza
las raíces de tu cordura,
en los espejos de yo mismo que verás
arañados en las paredes del alma quebrada.

Si escuchaste salir del pozo infinito
del oscuro portal de mi cuerpo,
el grito plagiado de la vida,
salta,
con el miedo de haber olvidado
que nunca supiste volar,
y mira con los ojos abiertos
que no verás nada mientras cuentes con respirar
solo caerás
rendida al vacío,
viendo pasar los fantasmas de mis miedos
las palabras de mi orgullo rancio y roto,
y a nada podrás agarrarte,
a nada que es todo,
vago y quebrado,
quizá jamás llegue el momento de parar de caer
entre mis huesos y mi piel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario