Roto...
millones de pequeños pedazos de mi
flotan en la nebulosa que impregna este suspiro
ausente,
desespero,
inerte en el silencio provocado por la desidia
una vez más,
impuesta por omisión.
La palabra que se corrompe,
el hecho que la martiriza
y el desconsuelo del caído
que no altera la conciencia del verdugo alimentado
por las injurias de un sistema corrupto.
Y caigo,
hundido en la palabra incomprendida,
en el consuelo que no llega
en la distancia que no se puede salvar.
No tengo más remos que mis manos
agrietadas de la humedad,
de un mar que se me antoja infinito,
y tus lágrimas rompen el dique
esparciendo mis murallas al abismo del "no puedo más"
Y aún así obligarme a elegir,
entre respirar por los dos,
o dejarnos mecer por el infortunio y
abandonar....
abandonar a la deriva este bote
de velas rotas,
de jirones grises y maderos astillados,
que no somos capaces de hacer flotar.
Roto...
esparcido como polvo virulento
que levanta el aire seco del desierto,
de rodillas, suplicando,
no poder vivir de nuevo la oscuridad de un incierto futuro,
sufriendo la tempestad de odio creciente,
de la rabia contenida en el puño cerrado,
el golpe que se ha de dejar evaporar
entre maldigos estériles.
Hincado de rodillas, pesadamente,
el estandarte quebrado, la espada perdida,
desesperado por la impaciencia
del último y certero que no llega
y prolonga la agonía de tener que levantarse.
Donde huir,
o desde donde huir, ya no lo sé,
no tengo norte ni rumbo que encontrar,
todas las estrellas se han fundido en negra brea
en el horizonte basto de mi terrible existencia.
Otra vez interpretar el papel
de la risa mortecina y la ilusión premeditada
a creer en la fortuna de la diosa viciada
en las palabras de aliento sin raíces,
hasta que llega la noche sin sueños,
y empapo el regazo de la madre tierra
en el silencio curvo del abrazo reflexivo,
que más que sosegarme
quisiera me ahorcara,
pero extrañamente,
de todos los sueños no me cumple ninguno,
y me regala diabólicamente,
pesadillas que no he deseado,
alimentándome el alma
con la promesa cierta de que amanecerá de nuevo.
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