De fondo, una conversación. Como invitado no esperado, yo y mi mundo. Allí esperando nada, tú. Mis ojos que se elevan por el camino de tu brazo, despacio y van recorriendo tu piel por la ladera, hasta subir al rellano de tu hombro desnudo. Respirar profundo, admirar el paisaje. Seguir ascendiendo hasta llegar a la pared vertical de tu cuello, y al fondo, el bosque de tu cabello. Encontrar tu perfil. Bajar la mirada...
Volver a mirar, ahora enfrentados. Volver a hacer camino con los lentos pasos de mis ojos recorriendo la ruta de tus piernas cruzadas. Encontrar el cruce de tus manos en las rodillas. No saber que dirección tomar. Evitar los caminos señalados, y ascender por las montañas. De nuevo la verticalidad de tu cuello, encontrar la suave media luna de tu barbilla...ver tus ojos mirando a otra parte...deleitarme con ellos, y en un instante, notar como toda la efervescencia de mi cuerpo, el calor y el rubor se vuelcan vertiéndose en mí al girar tu mirada y clavar tus ojos en los míos. Tensión, aguante, tus pupilas dilatadas, mi respiración cortada. Uno, dos, tres....no puedo aguantar esa fuerza de intensidad estelar, caen mis ojos a tus pies.
Volver a mirar, de izquierdas a derechas...encontrar el rellano, encontrar el bosque, encontrar tus ojos clavados en mi...y una leve sonrisa despuntar en tus labios, calmar la timidez a lo desconocido con una lluvia de confianza y comodidad. Sonreírte levemente. Saber que nos hemos fusionado. Saber que puede ser.
Bailar solo en un cuarto de diminuta luz. Sentir frescor en la piel. Inventarte una excusa para ir donde yo estoy. Oír que te excusas, querer adivinar que te acercas a mi. Entras. Tu jersey con las mangas largas recogidas en tu puño. Tu jersey con el hombro desnudo. Tu gesto, apoyada la mano en el quicio de la puerta. Tu mirarme. "Hace frío, ¿no?" como un susurro. "¿Tanto tienes?", como una invitación. "Si, mira, tengo el jersey helado". Acercar tu brazo a mi brazo. "El frío se nota en las mejillas, con las mejillas". Acercar las mejillas, detener el tiempo, notar el candil de tu piel, separarnos muy lentamente, no buscar la recta, sino el ángulo, rozar nuestras párpados antes de que se rocen nuestros labios, rozar los labios, sentir el calor de tu boca, la torpeza del primero, caer en el resorte y acercarnos de nuevo, acertar con el "quiero más" de nuestras mentes. Cerrar el nudo de tus brazos en mi nuca. Correr el de mis brazos en tu cintura. Apretarnos hasta no encontrar espacio para respirar. Apresarme con tus piernas. Sentarte en mis manos. Sin despegarnos, mirarnos. Comernos.
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