Apareciste,
de nuevo,
de la misma manera
que apareciste ayer
y de idéntica forma
mi yo quedó maravillado
de tu manera de mover las manos
de tu sonrisa inmensa
del color de tus ojos,
de tu mente tan dispar.
Me late la vida
cuando escucho tu manera
de tocar mi timbre
y mi mente maravillada
recorre los espacios de los sueños
por buscar las caricias de la vida
aquello que nos haga reír sin más,
sin esforzarnos en construir
torres que puedan caer.
Me encanta el tiempo compartido
el espacio unido
tú manera de ver la vida
tu silencio a veces eterno
pero que tanto respeto.
Tu manera de ser tú
me engrandece
tu manera de ser
me hace ser a mi también.
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