domingo, 26 de octubre de 2014

Camino de perdidos...

Si me siento en el trono que no ocupo
con la idea de encontrar los sueños que perdidos
me hacen descifrar la memoria invertida
me decanto siempre por la tesitura roja de tu beso
y la azul de tu mirada,
y aunque nuevos son porque son agua
de río que no cesa en su viaje
siempre evocan el recuerdo del primero
aquel robado entre la complicidad de dejarse llevar
y la ausencia de la ley.

Ahora que te miro en la lontananza
siempre la distancia presente me aleja
de la realidad que dibujo en silencio
cuando estoy a solas conmigo mismo
y en mi sano juicio
pretendo cabalgar a lomos de un caballo
que por viejo está cansado,
pero que hace el esfuerzo por recorrer el camino,
aunque no entienda de cruces ni de regresos.

Mas la fama que precede a la duda conservada
de no ser la gota que colma el vaso de la realidad
me hace guerrero de una batalla diezmada
contra las fuerzas de la naturaleza
aquella que inerte posee el don de la contrariedad
de los pasos que dieron otros y se tomaron
como senda concreta a seguir,
sin perseguir el norte que marcan otras estrellas
que tildan de idéntica manera
el cielo que nos cobija.

Osa el tiempo a retarme en mis razones
como monstruos marinos alocados
pero no se ha dado cuenta que lleva las de perder
porque yo ya entendí la tesitura
y decidí que dirección tomar,
aquella que sigo y asusta,
que es solo mía y que renuncia
a derramar lágrimas que no me pertenecen,
de las que me alimento para seguir
encontrado lo que no pretendo hallar.

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