No puedo dejar de pensarte
aún sabiendo que eres la herida
aquella que no cicatriza
por no haberte besado
no haberte rozado el alma con mis sueños,
quizás por eso seas la deuda que debo
a la vida que vivo aburrido
remando hasta agotarse el tiempo
de acercarme a puerto
sin sentido, perdido en las vueltas de aquella rosa,
que más da si no conseguí llegar
si no puedo olvidarme de ti.
Más me duele por no tener el valor
de perderte arrogante mis miedos
respirar debería y mirarte al cielo
susurrar con temor que hace años que quiero
amarte es parte y todo de mis razones
y en ese momento dejarte ir y marcharte
ser humano cercenado por la disculpa
de no haber acertado el destino
miles de puentes sobre ríos vacíos
y el mío en su riada no me ahogó.
Anda y levanta el vuelo el señuelo
que más me cuesta cada día
acordarme de ti y cuánto de mi vida eres
y cuánto de mi muerte queda
entre los labios de tu sonrisa
tú que ignorante, haces como que no sabes nada,
porque no temes la despedida, sino la afronta,
de que reúna el valor, da igual,
de confesarte o de olvidarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario