sábado, 21 de febrero de 2015

Solo...

Siempre bajo los efluvios
de las drogas que me envenenan la realidad
colapsado por las notas de la música que cercena
mi identidad
siempre solo, siempre solo,
desde que nadie viaja aguantando
el remo de mi sendero oscuro,
perdido entre las dudas de lo razonado
absoluto tropiezo, caída lastimera.

Siempre intentado olvidar
aquellas razones que antes eran leyes
corruptas en el alma cómplice
de abrir puertas que debían estar cerradas
sin llaves  ni cerrajeros capaces de intentar
siquiera,
entreabrir un ranura.

Muerto, solo y muerto...

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