Cuenta una leyenda
que frente a
una rosa roja no se puede mentir,
porque las
palabras que no son verdad
marchitan la
flor.
Dejadme
entonces que tenga
la osadía de
preguntaros
si cierto es
que vuestra mirada es real,
porque si a
bien afirmarais y la rosa no marchitara,
entendería
que es amor la locura que me ciega
que ciego veo
que vuestra mirada me mira
y mirando
vuestros ojos
mas me parece
que son estrellas lo que brillan...
Dejadme tener
mas osadía y volveros a preguntar
si cierto es
que vuestra sonrisa es real,
porque si a
bien afirmarais y la rosa de nuevo no marchitara,
entendería
que es amor la locura que me embriaga ,
que la
dulzura que descubro en vuestra sonrisa
mas me parece
la dulce luna
reflejada en
las calmadas olas del mar...
Pero si más
aun vuestra paciencia me lo permitiera,
dejadme por
último tener el valor de preguntaros si estoy despierto,
y si creyendo
soñar,
la rosa no se
marchitara,
explicada
quedaría esta locura de amor que me hace creer
que la
belleza que siempre soñé poder soñar
es la belleza
que vos tenéis y que yo puedo admirar...
Mas no
penséis
que intención
alguna había en mis formas
de que esta
rosa roja juzgara vuestras palabras,
Dios me
librare de ponerlas en duda,
pero observar
que la flor sigue bella
habiendo
juzgado mi locura...
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