Ajeno al silencio el grito
como la pausa al tiempo
temple indeciso que leva anclas
noche oscura ,marea alta
viaje perdido con destino preciso
escapada sutil de remeros cansados
motín a bordo que se avecina
ruidos que inundan sentinas huecas
pasaje liviano, carga profunda
y en la mitad de los miedos y la lucha,
mi duda, ofende.
El temblor de mis manos
supura el alma, quiebra normas, condena penas
lluvia torrencial que gime el río al morir al mar
el que ahora me sustenta
y tarde me da la vida,
el otro lado del abismo que mantiene su entereza
ahora que reclamo el fondo profundo, hundir la nave
los sueños y las ganas primero
los cobardes por exceso, detrás,
los muertos os despiden, muertos,
con la mecha entre los dedos,
fuegos de colores vivos
en la cruda negrura
silencio,
de nuevo ajeno el grito,
silencio,
ya no hay pausa, ni tiempo,
¡silencio dije!
todo es fin
todo se acaba...
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