sábado, 5 de mayo de 2012

Es esa pequeña luz que destella fija, lenta, entre millones de luces

Uno no siempre adivina por qué las cosas suceden...ni siquiera aquellos que intentamos razonar lo razonable para inventar la razon de lo irracional....a veces suceden cosas que no tienen razón...y que llevadas al entendimiento mas sentimental, mas natural y menos viciado son simplemente...vida.

En el camino que recorrermos nos cruzamos con miles de luces de colores, de todos los colores, que pasan rápidamente por nuestro lado, pero de entre todas ellas ,en algún momento del tiempo aparece un destello pequeño, ínfimo, que se mueve tan despacio que te cautiva...de la que no puedes apartar la vista, notando como su calor te envuelve y te acelera.

Vos sois asi, simplemente luz pequeña, tímida, equivocada, perdida, pero que ha cautivado mi sin razón...condenandome a emprender de nuevo un camino que pensé que estaba extinguido de mis entrañas y que no comparte mi razón...es puro sentimiento saberme caer en la promesa de no cumplir los propositos de mi pensar en beneficio de educar una mente divagante..


Subimos, y caimos, y hemos vuelto a subir para volver a caer y sin embargo, me hace sentirme extrañamente feliz, pues la última de las caidas tuvo un breve razonamiento, acompañado de un impreciso momento que ni a drede hubiera sido mejor coordinado, dando pie a no tener respuesta y obligar a ser aceptado, pero, en el fondo, tras darle vueltas, ha sido certero y concreto...veremos si da resultado, porque las dudas aparecen, los miles de planteamientos que no conozco, que se quedan flotando en mi retina, palabras compartidas con terceras personas que opinan, pero no en la totalidad de un juicio justo, si el adios es individual o plurar y sobre todo...por que cerrais la puerta si habeis decidido desaparecer confiando en decirlo, si en realidad teméis que salga detrás de vos,, cuando me estáis diciendo que creéis en mi..no entenderme e intentar explicarme es la mayor de las contradicciones...pero aun así, me haceís extrañamente feliz, porque perderos, tarde o temprano, será lo que suceda...

Sois otro pañuelo perfumado en mi brazo, acompañándome en batallas que libraré por vos, sabiendo que jamás podré reconocer las victorias y que las glorias son de otro rey, pero aún asi, prometo defenderos hasta el final...

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