sábado, 5 de mayo de 2012

Y contentarse con observar, clandestino...

Es mi cruz...pesada, herrada en mi piel, tatuada con agujas de vida inerte, ireemplazable, y debo encima caminar entre la clandestinidad para poder observaros, para poder ver vuestro rostro que me devuelve la vida, que me ilumina en la m´ss sola de las oscuridades, sin que puedan brillar mis ojos al veros, pues delatado supongo ser excomulgado de esta traicionera constante de ser y querer ser y no poder serlo...

Pero me paseo silencioso, acompañado de mis sueños trasnformados en notas de composiciones concretas, que me envenenan con vuestros recuerdos, y miro por rendijas efímeras, cerradas temerosas por mi razón por el miedo a ser descubierto...

Pero lo que veo me da la vida, la misma vida que me mata, hace frío al mismo tiempo que calor, me da el color a la misma vez que me pinta de negro por completo el alma, voy para no volver y vuelvo para ir de nuevo...

Es mi cruz alabar la vida de aquella a la que sirvo, de condenar mi mirada a la indiferencia de miraros, y enterrar la emoción de vuestra sonrisa, y clandestino cual ladrón, robarme a mi mismo de la retina los recuerdos y guardarlos en triste alma.

Es tan dificil admitir que no habrá viaje de vuelta al cruzar aquella puerta, que no estareis allí esperándome, para hacerme sonreir cuando toda esa belleza me convierta en un naufrago sin sed...

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