sábado, 31 de agosto de 2013

Sentencio...

Maldigo el instante
en el que ese no resbaló por mi boca,
la maldita razón que me condena
a no conocer tu boca
la incansable dualidad en el ser humano
que me corrompe el alma
tú yo antes que el mío,
la fe que me raya
por haber llegado tanto a ti
cada paso dado
hundiéndose en el fango
del pasado pasado
siempre barcos aniquilados
en los escollos de tu playa
por intentar ganar la batalla
y esconder tu tesoro mojado
¿qué me queda,mas que ser yo?
adulterado mi sueño
con la ingrata satisfacción
del deber cumplido por respirar,
por echar de menos
hasta tu forma de andar.
Maldigo el instante
la cizalla contundente
que quebró la caricia inventada
el nexo de la unión de tu yo
y la tormenta del mio,
el sudor compartido
el secreto escondido.
Ardo entre las llamas
de la desesperación sesgada
quebrando el silencio
con tal de oirte respirar,
ahora maldigo el momento
en que fui tu yo antes que el mío,
y te dejé sumisa
varada en la arena
del deseo envenenado,
consolándome con la mentira
que licua mi razón,
arañándome la vida
tu serena paz
ajena a escondidas
de mi hoguera encendida.
El deseo me nubla,
las ganas de ti me consumen
no probar tu propia vida
en el remanso de la mía
sólo por defender tu paz,
es un precio tan alto
a tan largo plazo...
Que en el juicio de mi condena
aleguen que fui tu yo,
para evitarte a ti
la cadena perpetua de tu razón.

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