sábado, 9 de mayo de 2015

Remonta el vuelo...

Tengo una paloma entre mis manos,
noto su corazón latir sin pausa
su mirada puesta en la libertad,
inquieta por esperar la sorpresa
de no sentirse presa,
pero tengo un temor
que ella sufre en silencio temerosa
pues por un lado, se que debería permitir
que su vuelo se alzara libre hacia el viento
para que disfrutara de la libertad de ser quien es
y como es, 
y yo entonces llorar de felicidad al verla volar
dando vueltas sin parar de batir sus alas del esfuerzo
girando sin parar su vida...
pero una vez que mis manos queden vacías
con la forma de su cuerpo tatuada entre mis dedos,
persiguiendo con ellas su camino,
con mi boca abierta ante la dulzura de su baile acrobático,
mis pupilas dilatadas antes tanta belleza remontar el cielo,
cuando se acabe la distancia y desaparezca entre las nubes,
se que temeré de no volver a sentirla latir
entre el calor de sus plumas de viento,
tengo miedo de que no regrese nunca más,
y pasen los años y me haga viejo y perezoso
incapaz de mover mis deseos para poder atraparla de nuevo.

Y con ese miedo miro a mi paloma,
que me devuelve confiada la mirada.
Poco a poco dejo de sentir su corazón latir
y el ímpetu de su salto a la vida
me asusta y me ayuda a alzar los brazos
para darle mi último aliento,
verla marchar...

Ahora caminaré despacio
dejando mi huella en el camino,
con mi vara en mi mano
guiando el destino
a la espera de que algún día,
ella se vuelva a posar distraída con alevosía,
en mi cayado.

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