Sereno el alma, latiendo con fuerza el corazón
con el ritmo de la música que componen las tormentas para mi
de cara al viento, de frente al mundo,
con mis ejércitos a mis pies dispuestos
mi caballo presto a cabalgar
esperando el momento en que el sol despierte,
con la rabia apretada en mis puños
sujetando las bridas de mi destino
el calor de mi cuerpo abrasando mi armadura,
mi escudo guardado en el lecho
donde anoche junto a ti soñaba con este momento
tu mirada mi guardián,
desde lo alto de la cima de mi imperio,
tu perfume en mi pecho aún más fresco que entonces,
mis labios prendidos de tu beso eterno
tu sabor mi aliento
la vida pasando frente a mi
dispuesta a ser futuro o quebrar el pasado,
en mi brazo tu pañuelo de seda tejido con los hilos de las promesas
que nos hicimos hace uno o mil días,
tu recuerdo mi bandera altiva
que ondea digna en la pica que orgulloso mantengo.
Atrás mi vida, enfrente mis sueños.
A mi lado siempre mi otra tu mitad
mi palabra pausada que enriquece el silencio
mi caricia tímida que vence miedos,
mi presencia justificada en este mundo con mis pasos recorridos.
Brilla a lo lejos la victoria segura
para el ejercito de ángeles que tronan sus trompetas.
En el cielo las nubes de tu mundo
los rincones donde nos perdemos,
tu vestido blanco dibujando tu figura
mis ganas de ti en tu mirada brava del mar
tu corona de flores en tu cabello.
Crezco en mi montura
altivo y seguro te dedico mirarte
me encierro en mi silencio, desenvaino mi espada, espoleo mi caballo, ¡grito a mis soldados!...
Huele a tierra mojada cuando camino hacia la guerra
de vencer por mi honor y regalarte a ti mi vida.
No me falles ahora, mi reina, ahora no,
que morir en esta no quiero,
que me faltan días y noches, que sin ti no puedo,
dame valor para aguantar el envite
de los demonios y sus armas
forjadas en la envidia ,el rencor y los miedos,
déjame demostrarte que soy capaz de alcanzar tu gloria,
de regresar cansado de la batalla pero orgulloso de tu nombre.
Ahora,
es por ti que el polvo me ciega
que respirar me ahoga el espíritu
mis fuerzas se refugian en tu recuerdo y al cansancio temo,
entre las sombras de la tierra devastada,
los gritos mudos de aquellos que no supieron estar a la altura,
los que caen acallándoles como héroes
mi mirada en las estrellas de tu bandera,
por la que estoy dando la vida para que no me la arrebaten,
las heridas que me escuecen por el veneno de sus injurias
las trampas que me hacen caer,
el peso de mis errores sobre mi y mi caballo que cede,
caigo,
tu recuerdo mi fortaleza y tu ímpetu mi ley
tu sangre en mis venas del juramento que te hice,
de nuevo de pie,
rodeado de aquellos a los que no temo
ni de los que temen su destino escrito,
no escucho, no oigo, no siento,
solo bailo con valor mi espada en mi defensa
diezmando almas errantes perdidas en este mundo
sin lugar a cederles ni un solo momento de paz equivocada
para conquistar lo que me pertenece por ley,
para defender lo que me pertenece por ley,
por ti, por mi mundo que es todo tuyo, por mi vida en tu suspiro
por el aliento que significa volver a vivirla mil veces contigo...
El sol en lo alto difuminado
por las almas de los que ya no luchan que se elevan,
entre los fuegos y los humos como testigos en su camino,
rindiéndoles honor con las lágrimas que derramo por su entrega,
caigo de rodillas aún con tu bandera,
aún con tu seda a jirones,
con mi espada clavada en la tierra que fértil es el mar donde navego
me libero del yelmo que me oprime,
la brisa de tu suspiro me arrebata de la muerte misma como un huracán,
volviéndome a la vida
respiro de nuevo la paz de haber vencido,
el eco de tus latidos son mi única fuerza,
el sudor escuece mis ojos
que te buscan en el horizonte de la victoria
tu sonrisa que me inunda el alma
tu voz que resuena en mi paz interior,
entre los jadeos de mi respiración agotada,
nombrarme me trae de vuelta a la vida,
restar el camino para sumar la senda
que me lleva de nuevo contigo.
Paz....
ahora tengo paz...
porque es tu caricia quien me cuida
tu mano suave la que me levanta despacio,
tu hombro el que me socorre y me ayuda a caminar
de vuelta a casa,
entre los campos de trigo mecidos por el aire
la música celestial de tu risa entre mis lloros,
terminó la guerra que no habrá que volver a luchar
cedieron los miedos a la fortaleza de lo que siento,
ya nada puede quebrar mis sentimientos
no caeré jamás en las tinieblas teniendo tu luz,
desata despacio el nudo del pañuelo que prendiste
en el brazo que ahora sangra cansado,
y guárdalo con paciencia en el tesoro de tu vientre.
Ahora, toca simplemente vivir
y para eso...
tenemos el resto de la vida.
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