Y me pongo a pensar
y tú me dices "déjalo pasar
disfruta del momento de hoy
sin perder de vista el instante,
que el mañana no se sabe si llegará
tal y como lo vayas a pensar",
y yo,
que te hago caso,
me quedo con la tarde de verano que comparto
con tu risa comiendo un helado,
y chocarnos los brazos andando,
mirarnos con tremenda timidez a estas alturas,
pero nos gusta,
retener el momento de avanzar para no perder detalle
del volar de las mariposas en la tripa
donde te hago cosquillas cuando nos tumbamos
a rodar por la arena fina de la playa,
y tú,
que me regalas tu sonrisa complacida,
la caricia de tu mano en mi pelo,
que me rescatas del juego para mirarme a los ojos
y contarme sin decir nada
que quieres que te bese en esos labios que me pierden,
para frenar las horas que avanzan hacia mañana
y que esto no tenga fin,
secuestrarnos del pasar de la gente en la distancia
de tenernos tan cerca sin pensarlo
y complacidos,
oírte suspirar cuando escucho el latido
que sosiega tu pecho donde descansa
toda la libertad de mi mundo.
Y no pienso ya, solo vivo,
cada gota de este tiempo que compartimos,
entre letras que forman las palabras
que durante horas nos decimos,
paisajes que pintamos acercando nuestras maneras,
aprendiendo a conocernos y sentirnos,
y yo,
y tú,
toca vencer miedos y probar sabores nuevos,
granizado de fresas o chocolate derretido,
para empezar a cambiar el hecho de estar
cada uno paseando por sus nubes,
y así poder volar más arriba si se puede.
No hay comentarios:
Publicar un comentario