Anoche quise contarte
una historia de princesas y soldados
pero ya dormías
placidamente a mi lado.
Pensé en mostrarte
mundos lejanos sin conquistar
pero tu mar reposaba en calma
susurro tu respirar.
Mi calor se desprendía
flotaba inmenso en tu abrazo
para regocijo de tu piel
tus manos cerrando el lazo.
En el aire la pasión
aún conservaba el aliento
de habernos amado tanto
tu cuerpo, ¡como lo siento!.
Repasaban mis dedos tu espalda
levintando por ella
el sabor de tu boca,
el verte tan bella.
Recordar la mirada
de haberme mirado
tus manos presa en mi cuello
tus piernas, abrazo forjado.
La fuerza compartida
la intensidad explosiva
dos mares enfurecidos
en busca de su deriva.
Comernos, bebernos,
caminando las manos
compartir el placer
de los besos mundanos.
Enloquecido con tu anatomía
hechizado con tu mirada
perdida con mis palabras
tu vida empapada.
Explotamos al mirarnos
al unísono acompasados
siendo uno sin fisuras
nuestros labios apresados.
De la tensión recreada
exhautos caemos rendidos
el suspiro, calma y respira,
nuestros cuerpos tendidos.
Entonces imaginé tenerte en mi barco
de velas blancas y maderas
conquistando la cubierta
contartelo quisiera...
Pero en mi pecho descansaba
la locura de tu mente
soñando crecía una historia
de princesas y soldados...seguramente.
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