jueves, 30 de agosto de 2012

Recapacito...

Ando confuso.

Se ha caido una de las torres que sustentaban mi fortaleza. En el mismo tiempo, mi sombra me ha herido mortalmente y ha diezmado mis defensas. Y para mas inri, me he cortado al envainar mi espada. Todo ello, ¿he de achacarselo a los dimes y diretes que mi sombra confecciona para beneficio suyo o debo entender que simplemente las cosas pasan por lo que pasan?.

La cuestión es que camino, si, soy consciente de ello y además avanzo, ¿qué más podría pedir?...pero está claro que debo darme cuenta de que me equivoco...porque eso es lo que creo que me pasa...se ha producido una fisura en mi fortaleza que necesita reparación, porque si no ella va a ser capaz de echarla completamente abajo...

Puedo entender el error de no haberme percatado de que realmente mi mano no estaba a salvo del filo de mi espada cuando intenté envainarla...un descuido, si...una torpeza, o un no haberme dado cuenta de que la vaina de mi espada habia pasado por sus manos, para rematar el cosido...ella tampoco aventuró nada y yo, no pregunté, lo di tan por sentado, que simplemente actué. La naturaleza de este error no supuso gran importancia...un lavado, un vendaje y a funcionar. Apenas un rasguño, he de confesar. Pero hubo posibilidad de recapacitar lo ocurrido y así, siempre se puede aprender.

La caida de la torre tiene mas complicación. Estaba firme, o eso pensaba, porque había sido construida a base de tiempo y esfuerzo. Realmente, debiera haber aguantado, pero debe ser que no conté con la calidad y temple del ladrillo y el barro. Pensé que las instrucciones al obrador habían sido concretas y correctas. Probablemente, haya sido así y el problema resida en cómo las coloque y cómo las uní. La argamasa utilizada, quizás debiera haber sido mas consistente. Claro, que la misma caída me hace recapacitar si no he dejado de vigilarla y propiciado su caida. O de veras, la técnica empleada y que pensé que era válida para el conjunto no lo era tanto. Vuelvo a repasar los planos, los elementos empleados y la manera. Llego a dos conclusiones. Una, no debiera haber levantado torres tan altas, y dos, estoy cansado de levantarlas.

Si a todo esto le sumo el corte profundo del frío acero de la espada de mi sombra, que certero ha sesgado parte de la unión de mi piel y mi alma, no puedo evitar que mi pensamiento refluya y se disperse entre por qué, y por qué no. Realmente, esa herida me da que pensar que no estoy ya tan predispuesto a este tipo de luchas, que me puede la sin razon de defender un castillo que ,bien mirado, no merece la pena tanto defenderlo. Y muchos menos el trago de despues de sentir la herida, tener que curarla y saber que bien podía haber sido evitada.

Y todo ello porque pienso que tampoco es tan mala idea recoger lo indispensable, guardarlo como reliquias de lo que tuve, que fue interesante y plantearme la idea de alejarme de la empalizada y adentrarme en un bosque mas oscuro, donde los rayos de sol haya que buscarlos, y las sombras auyentarlas, pero que tenga algún claro interesante donde edificar un hogar sin necesidad de defensa alguna, donde pueda recomponerme, disfrutar de lo que tengo y explotarlo al maximo.

Si, probablemente, intente disuadir a mi pensamiento de la idea de volver a intentarlo...Mi sombra ahora esta regocijándose del mandoble dado...igual si supiera de mis maquinaciones temía por su existencia...Eso me hace sonreir malvadamente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario