Hoy tropezé, y al caer, giré mi rostro y miré hacia atrás y en mi caída y con mi mirada, pude contemplar por un instante el camino andado, simplemente camino...de arboladas verdes de guías y dorados reflejos. Y yo sentía que caía, pero absorto la mirada me mecía con una agradable sensación de bienestar cómodo, y no me importaba caer, el camino andado era tan lustroso, tan lleno de vida ...aunque quedara atrás, agradecí el tropiezo. Era bello.
Y caí, si, con todos mis huesos al suelo, y su crujir aventuró dolor, si, cierto es que lo sentí, pero efervescente, evaporadizo, apenas lo que tardó tu mano en avalanzarse a por la mía y tu mirada contemplar mi torpeza y sonreirme tu rostro despegándome del suelo.
Y volví a dar otro paso mas hacia adelante. Si, lo di, sabiendo que en mi mano fuerte reposaba la tuya y en la tuya, aprendiendo, reposaba la mía.
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