Me apetecen tus dedos en mi pelo
tú mirada con los ojos cerrados
respirar el aire que compartes conmigo
el deslizar de tu caricia en mi mejilla
el peso de tu vida sobre la mía
Me apetecen tus gemidos
tus orgasmos sentidos
el acunar tu cuerpo
meciendo el mío,
cada gota de ti nacer de tus poros
el delito furtivo
del que somos cómplices.
Me apetecen tus secretos
lo que sólo yo sé
lo que sabes de mi
apresarte con un lazo sin nudo
hacernos fuertes en este paraíso
me apetecen tus labios enfurecidos
tu arrebato
tu explosión luchar contra el remanso de paz
tu estar aquí, tu vernos allí...
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