No quiero deslizar mi mano por tu espalda
para acariciarte suave
mientras reposas tu cabeza en mi hombro,
y respiramos serenos...
No quiero tu beso en mis labios
posarse tranquilo
ni tu mirada clavada
en mis ojos abiertos
No quiero tu prosa breve
ni tu aliento dulce
no que tu calor me abrase
y tu ausencia me hiele.
No quiero nada de ti que implique
una obligación cuando amanezca
lo que hoy son caricias en tu espalda
sean mañana surcos de rutina
lo que hoy son besos
mañana roces impuestos en tus labios
la que era breve
que se haga tediosa
la dulzura de beberte,
agridulce quemazon en mi boca
arder en un infierno impuesto
y helarme teniéndote en mis brazos.
No quiero contigo nada del mañana,
acaso reirnos burlones,
de lo mucho y bien que nos amamos
de la risa que surge hoy hacer el momento
quizás esperar a que salte el tostador
y derretir la mantequilla en tu croasant,
poco más que implique ordenar el tiempo
poco más que signifique tener que ponerle nombres,
tú en tu mundo
y yo en el mío
esperar a coincidir sin buscarlo
ese instante en que quieras mis caricias
en tu espalda desnuda,
mientras reposas tu cabeza
en mi hombro,
y respiremos extasiados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario