domingo, 20 de julio de 2014

Anoche estaba solo...

Anoche estaba solo, y en silencio
construí un barco de papel
lo boté directo al río de tu vida
contracorriente,
curioso de conocerte.

Navegaba con los ojos muy abiertos
disfrutando de lo que encontraba,
cada letra de tus palabras escritas
cada paisaje de tu rostro.

Descubrí playas de arena inmensa
en los golfos de tu piel
cabos de arrecifes en tus manos
olas de intensidad en tus miradas.

Atraqué en tus sonrisas regaladas
como un explorador recorrí cada una de ellas,
descansando al cobijo
de las laderas de tus piernas.

Soñaba en cada paraíso que encontraba
haberlo disfrutado virgen
imaginaba como sería
poder oírlos,olerlos,sentirlos,tocarlos.

Me entristecí al ver algunos desiertos
de lágrimas desbordados
con vientos de pasados más felices
pero irremediablemente vividos.

Aprendí del sabor de tus aguas
a conocer el lecho que va dejando
cada gota de tiempo que has vivido
cada segundo de lo que eres.

Anoche estaba solo, y en silencio
y navegando encontré otro río
que vertía agua que en tiempos era fresca
y que yo ya antes había conocido.

Varé mi barco de papel en la última de tus sonrisas
al amparo de la luz de tus ojos
reconfortado del viaje
en el calor de tu abrazo.

A la vera de tu río crece una senda
que ya no olvido,
en la que paseo ya sin mi barco
pues ahora me dejo llevar por el perfume de tu viento.

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