Donde el agua dejó sus surcos
marcados en la piel de una tierra sin nombre
aquella en la que el viento libre sopla sin temor
y amanece el ocaso tanto como el alba
el lugar donde se mecen las historias
con los susurros de la voz temblada
de una anciana de ojos azules
que siempre viene y va, inagotable
aquella donde la vida se abre paso sin leyes
más que la de sobrevivir
donde el instinto del regalo más preciado
se conserva en cada ser vivo...
Aquella es la tierra donde yo vivía
aquella de ocres en otoño y verdes en primavera
de nieves frías en el corto invierno
y desiertos inalcanzables en verano.
Aquella donde arriba no era más que abajo
donde sur y norte no tienen obligaciones
la vereda de la montaña convive con el valle
la llanura con la afilada cordillera...
En aquel paraíso de música liviana
de cantos armónicos
de sombras divertidas y recodos
de estrellas, de paz, de silencio,
allí pasé mil años inerte en el transcurso
del camino que recorrí sin andar un paso
donde aprendí a ser persona
a crecer en la misma manera que los demás crecían
Ahora otro mundo me ha conquistado
ahora ya recorro otras tierras en mi caminar
los surcos son arrugas del tiempo en tu piel
el viento libre tu aliento que me da la misma vida
los días nacen para poder contemplarte,
y las noches crecen para poder soñarte ,aún dormido
El mar anciano es tu historia que me cuentas
cada vez que me besas y sin ahogarme
te miro de manera infinita.
Descubrí montañas más perfectas
valles perdidos y secretos
remansos de aguas templadas.
Mantuve el rumbo en este mundo
para descubrir un norte de belleza sencilla
y un sur cálido.
Ahora la vida que se abre paso sin ley
es el futuro de lo amado
el fruto del proyecto compartido.
Y sin embargo la música
sigue meciéndome imperturbable
las estrellas ahora las miro
en el reflejo de tus pupilas,
y la paz...el silencio
la paz del espíritu y el silencio...
es lo que mantiene vivo lo más preciado.
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