martes, 29 de julio de 2014

El mañana no regresará jamás...

Hoy no quise encender la luz
apenas entraba por la ventana un rayo de tibio sol
suficiente era para esculpir
tu perfil sobre la almohada.

En el mundo de los sueños disfrutabas
la sonrisa de tu boca te delató
no quise tampoco robarle el encanto
al cuento de princesa que contabas.

Te mire, como se miran las cosas bonitas
con un gesto de ternura espontaneo y un suspiro
la sorpresa de tu cuerpo moverse
y la culpa de pensar en haberte despertado.

Pero no fue así....

Aun dormías cuando cerraba
con sigilo de ladrón aquella puerta
espiando el último instante
aferrándome a un tiempo que no tenía.

Marché dichoso de tu propia vida
incapaz de templar aquella felicidad
desbordándose los ríos de amor
en mi más hondo yo.

Caminé pensando en tu despertar
en tu sonrisa al descubrir
el beso inesperado en el espejo
el café caliente abajo en el salón.

Temblé por un instante al imaginar
tu cuerpo en el ventanal
bañándose desnudo en el sol
de la mañana que arrancaba.

Quise correr de nuevo hacia ti
entrar de improvisto y soltar
ni siquiera nombrarte al entrar
tomarte, besarte, amarte sin más...

Pero no fue así.....

Aquel otro quizás no había tenido
la suerte de amanecer
con el reflejo del amor más sincero
clavado aún en su retina.

O sus sueños se truncaron
cuando no había posibilidad de soñar
e  indefenso se debatió
entre las penas y los horrores

O su propia existencia era...
O su pena más cruel fue...
O quizá ni siquiera era...
o dejó de ser....persona.

Aquella mañana, cuando el sol aún mecía las pupilas
evaporando los sueños y atrayendo la realidad
aquella mañana ,
aquella mañana él cambió de lugar.

Y desde dónde lo mandó la ovípara muerte
no tiene manera de encender la luz
y por las noches que no entra el sol
ya no puede despertarla,
de la misma pesadilla que comparten,
ella tumbada sobre el mar de sus lágrimas
él ahogado en la distancia de los mundos.


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