martes, 4 de diciembre de 2012

En el fondo no dudo...

¿Por qué debo temer estar equivocándome
si tu respuesta es el silencio
y mi pregunta es la duda
sincera y sentida
de temer por no saber de ti?.

Qué debo hacer si mis palomas
vuelan hacia ti enseñadas
y en la ventana que se han de posar
no hay rellano para ello?.
¿Cómo afrontar que las veas
cansarse en su vuelo
insistiendo en su entrega
y permitas que agotadas
perezcan en tu jardín?.

¿Debo afrontar el haberme equivocado
repasar constante mi pasado
para encontrar una esquirla
que haya arañado
nuestra charla compartida?.

¿Qué ocurre si no hayo
más que sinceridad absoluta
la misma entrega de otros días
el mismo querer compartir contigo
y conocernos un poco más?.

En el fondo dudo si debo callar
dejar que el tiempo pase inexorable
y tu tengas una razón para evitar
volverme a conversar.
Pero me duele seguir en esta atracción
de subidas y bajadas,
de morirte del deseo
de compartir mi tiempo y espacio
y mi dedicación en mis juegos
a bañarme en el silencio
del desconocimiento gratuito.



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