Vestida de gasas de seda
con delicadeza pausada
del vientre de la madre acuñada
tu sonrisa plateada
inmensa de océanos calmados
tu presencia siempre fuerte,
los abismos superados,
los eclipses confundidos,
una voz, tu susurro,
un sueño tu presente
acomodado entre las vides
del fruto que me entregan
la vida me entretiene con tu imagen
menuda y sencilla
del guiño dedicado
con tus labios sellados
tus silencios en silencio
tu contarme abrupto
estallando entre tormentas
de sentidos acusados.
El pasar del tiempo
que no se detiene
ni en el recuerdo ni en el deseo
permanecer tu aroma
más que mi caricia en tu patria
el avanzar hacia donde
el no saber que decir,
la duda que atormenta
la perdida de la raiz
del sustento de esta gloria
de recitar para ti.
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