Prometí no avanzar en mis pasos
más allá de mi zancada
fuera larga, o aún más corta
para no caer en la erronea tentación
de crear presentes en el futuro
que se tiñen de deseo frustrado
a medida que pasan los días.
Quedan después del antes
cajas vacias con regalos
envueltos en ganas de sonrisas y griterio
decepcionados en un rincón
del trastero de mi vida.
Quedan atrás, hoy que ya es presente,
el discurso para acertar
la mirada para entender
y las intenciones de sobrevivir.
Quedan atrás sin remedio
los besos que no di
en la mejilla que no existe,
el abrazo que intenté
en el conocimiento que se expira.
Pero el futuro recreado
tiene una penitencia que cumplir
y es que una vez traspasado
queda eternamente como recuerdo
en el cofre del pasado.
Mientras tenga la capacidad de recordar
este presente que es hoy
fabricado como futuro ayer
será un paso demasiado largo
que quise dar,
solo por compartir contigo
aquello que se desvanece entre mis dedos.
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