viernes, 14 de diciembre de 2012

Vuela...

Defiende el ego del intruso
que ciega de despropósito la espada
la que hiere el momento
la que parte en dos el silencio
una mitad en gritos perdidos
la otra sucumbe herida en el suelo.

No malgastes la tristeza
de la partida anunciada
el desconsuelo de la sed quebrada
la lágrima furtiva errada,
de la mente del viajero pende la idea
de recorrer los desiertos
donde se muere de sed.

Insiste en levantarte, procura despertar
de los sueños no se aprende
solo se desea encontrar lo aprendido
haz fuerza en tu alma
para levantar el vuelo y en el aire
déjate llevar y desaparece
de lo común y lo sentido.

Tras de ti no quedará nada
si nada quisiste dejar
en el pequeño cofre de tu retina
escondido en el sueño del mañana
turbio e impreciso
no vuelvas a empezar aquí,
te toca florecer allá.

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