Siento que en mi decadencia
dejo un regero de polvora
que no arderá
por los escasos deseos de arder
que callan las palabras que por ti
pretenden los justicieros acuñar.
Del peligro de la noche
de la idea de temerla
encuentro más palabras
extraño el refugio de la confesión
la melodía que no suena
la letra que no acompasa.
Ando perdido
o encontrado, no aparezco donde quisiera
ni tu mano ni tu voz
ni siquiera tu recuerdo,
descabalgo de este instante
las palabras que por ti reniegan de su eco
mi mente contradice mi mente
suave la sinceridad que se aferra
a mis ideas,
aquellas que me hacen vivir.
No temo levantarme,
jamás temí seguir
en tu mundo o en el mio
solo me asusta despertar
pensando que ya amaneció
y sigua siendo de noche.
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